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Las 5 lesiones del pie más frecuentes en corredores: cómo reconocerlas y cuándo ver a un especialistaBarcelona y Mataró — Dr. Manel Ballester, Especialista en Cirugía del Pie El 80% de los corredores sufre al menos una lesión al año. La mitad de esas lesiones afectan al pie o al tobillo. Esta guía te ayuda a identificar las cinco más frecuentes antes de que se conviertan en un problema crónico. El running es un deporte de impacto repetitivo. Cada zancada transmite una fuerza equivalente a 2–3 veces el peso corporal al pie y al tobillo. Un corredor que entrena 50 km a la semana da más de 40.000 impactos semanales. Cuando aparece una disfunción mecánica, una sobrecarga o un error de entrenamiento, el pie suele ser el primer tejido en acusar la sobrecarga. El problema más frecuente no es la lesión en sí —es el retraso en identificarla correctamente. El corredor tiende a seguir entrenando con dolor, a autodiagnosticarse un “sobrecargamiento pasajero” y a dejar pasar semanas o meses hasta que la lesión ya está cronificada. Lo que en la fase aguda se resuelve en 2–3 semanas puede convertirse en un problema de 6 meses si se ignora. La regla del corredorSi el dolor aparece durante la carrera y no mejora al ceder 10–15 minutos, si persiste al día siguiente o si hay un punto exacto y localizado que duele al presionar, es el momento de consultar. No de correr más suave. De consultar. 1. Fascitis plantar: el talón que no arrancaEs la lesión de pie más frecuente en corredores, responsable de en torno al 10% de todas las visitas por lesión en running. La fascia plantar, la banda de colágeno que va del talón a los dedos y actúa como amortiguador del arco del pie, sufre microdesgarros en su inserción calcánea por la sobrecarga repetitiva. Cómo se reconoce. El síntoma más característico es el dolor en el talón al dar los primeros pasos por la mañana o al levantarse tras un período de reposo. Al inicio de la carrera puede doler y mejorar al calentar —lo que hace que el corredor piense que “ya se ha ido”—, pero el dolor vuelve al terminar el entrenamiento o al día siguiente. Por qué se cronifica en corredores. El error más frecuente es seguir entrenando mientras el dolor “aguanta”. Cada zancada reitera el microtrauma en la inserción. La fascia no tiene tiempo de repararse y la lesión pasa de inflamatoria (fascitis, tratable en semanas) a degenerativa (fasciosis, que requiere meses). Los estiramientos específicos de fascia y gemélo, las plantillas de descarga y la modificación del volumen de entrenamiento son el tratamiento de primera línea. Señal de alarma. Dolor que persiste al finalizar la carrera y al día siguiente, o dolor que ya no mejora al calentar. 2. Tendinopatía de Aquiles: el tendón que protestaEl tendón de Aquiles es el más potente del cuerpo y el que más carga acumula en el running. En cada zancada soporta fuerzas de hasta 6–8 veces el peso corporal. La tendinopatía de Aquiles ocurre cuando la capacidad de reparación del tendón no puede seguir el ritmo de la sobrecarga acumulada, y las fibras de colágeno comienzan a degradarse. Existen dos tipos con localización y tratamiento diferente. La tendinopatía no insercional afecta a la zona media del tendón, a unos 2–6 cm del calcáneo, donde la vascularización es peor. Es la más frecuente en corredores de fondo. La tendinopatía insercional afecta a la inserción del tendón en el calcáneo, frecuentemente asociada a una prominencia ósea (deformidad de Haglund). Responde peor al tratamiento conservador. Cómo se reconoce. Dolor y rigidez en la parte posterior del tobillo al iniciar la carrera que puede mejorar al calentar pero reaparece con el volumen. Crepitación al mover el tendón. Engrosamiento visible o palpable. Dolor al palpar el tendón en la zona afectada. El error más frecuente. Correr con dolor creciente semana tras semana. El tendón que duele es un tendón que está degenerando. La tendinopatía crónica tratada tardíamente tiene peor pronóstico y puede predisponer a la rotura. El ejercicio excéntrico controlado es el tratamiento de primera línea en la tendinopatía no insercional; en la insercional hay que ser más cauteloso con el excéntrico. Señal de alarma. Dolor que no mejora tras 4–6 semanas de tratamiento conservador correcto, o que empeora progresivamente a pesar de reducir el volumen. ¿Eres corredor y llevas semanas con dolor en el pie o tobillo? El Dr. Ballester valora a corredores con ecografía en consulta en Barcelona o Mataró y adapta el tratamiento para permitir el retorno al running lo antes posible. Pedir valoración → 3. Fractura de estrés metatarsiana: el hueso que avisaLas fracturas de estrés son microfracturas óseas producidas por la carga mecánica repetitiva, sin un traumatismo único. En corredores, los metatarsianos centrales (especialmente el segundo y el tercero) son los más afectados, seguidos del navicular. Ocurren cuando el volumen o la intensidad del entrenamiento aumenta más rápido de lo que el hueso puede remodelarse —un error clásico al preparar una maratón o al volver de lesión. Cómo se reconoce. Dolor localizado en el dorso del pie, exactamente sobre un metatarsiano o el navicular, que aparece durante la carrera y mejora con el reposo. Al presionar directamente sobre el hueso afectado con el dedo, el dolor es muy preciso y agudo. La hinchazón local es frecuente. Por qué es una señal de alarma urgente. Las fracturas de estrés no se ven en la radiografía hasta 2–3 semanas después de iniciado el dolor. Un corredor con fractura de estrés que sigue entrenando puede evolucionar a fractura completa con desplazamiento, que requiere cirugía. Ante la sospecha, hay que parar y pedir resonancia magnética, que detecta la lesión desde el primer día. Señal de alarma. Dolor localizado en un punto exacto del dorso del pie que duele al presionar con el dedo. No hay que correr hasta tener el diagnóstico. 4. Tendinitis de los peroneos: el dolor lateral que parece esguinceLos tendones peroneos discurren por detrás del maléolo externo y son los estabilizadores dinámicos laterales del tobillo. En corredores con pie cavo, supinadores o con historial de esguinces de repetición, la sobrecarga lateral crónica puede producir tendinitis por sobreuso o, en el peor caso, un desgarro longitudinal del tendón peroneo corto. Cómo se reconoce. Dolor detrás del maléolo externo (no delante, donde está el ligamento) al correr, especialmente en cambios de dirección y en superficies irregulares. Crepitación al mover el pie. En algunos corredores, una sensación de chasquido o inestabilidad en el tobillo que no había antes. La confusión frecuente. Muchos corredores con tendinitis de peroneos llevan semanas tratándose “el esguince” que no mejora. La clave es la localización: el tendón peroneal duele detrás del hueso, el ligamento lateral duele delante. Si la fisioterapia del esguince no mejora en 4–6 semanas, hay que descartar el tendón. 5. Neuroma de Morton: el calambre eléctrico en el antepiéEl neuroma de Morton es la compresión y engrosamiento del nervio digital plantar entre las cabezas de los metatarsianos, habitualmente entre el tercer y el cuarto dedo. En corredores, la sobrecarga del antepié en el momento del despegue puede provocar o agravar esta compresión. La zapatilla demasiado estrecha en la caja del pie es un factor contribuyente frecuente. Cómo se reconoce. Sensación de calambre eléctrico, quemazón o entumecimiento en los dedos que aparece durante la carrera, especialmente en los kilómetros finales o al aumentar el ritmo. Mejora al parar y quitarse la zapatilla. En casos avanzados puede haber dolor en reposo. Lo que diferencia al corredor. El neuroma en el corredor frecuentemente remite con el cambio de zapatilla a un modelo con caja del pie más ancha y menos drop. Si los síntomas persisten, las infiltraciones ecoguíadas y en última instancia la cirugía tienen excelentes resultados. Cuándo hay que parar de correr y cuándo noPara siempre: dolor que aparece durante la carrera y obliga a parar, dolor localizado en un punto exacto del hueso al presionar (sospecha fractura de estrés), dolor que no mejora en las 48 horas siguientes al entrenamiento, hinchazón importante o imposibilidad de apoyar el pie con normalidad. Reducir carga, no parar: leve molestia al inicio de la carrera que desaparece al calentar y no reaparece el día siguiente, tendinopatía conocida y controlada en fase de mantenimiento con ejercicio excéntrico supervisado. El criterio más útil: el dolor durante el entrenamiento no debe superar 3–4 sobre 10, y no debe ser mayor al día siguiente de lo que era antes de entrenar. Si empeora progresivamente semana a semana, el tejido no está recuperándose. Preguntas frecuentes¿Cuál es la lesión de pie más frecuente en corredores? ¿Qué es una fractura de estrés en el pie del corredor? ¿Puede un corredor seguir entrenando con tendinopatía de Aquiles? ¿Cuándo hay que dejar de correr por una lesión en el pie? ¿Dónde trata el Dr. Ballester las lesiones del corredor en Barcelona? El corredor que consulta a tiempo vuelve antes a entrenar. El que espera, tarda meses más.Si llevas semanas con dolor en el pie o tobillo que no mejora con el entrenamiento modificado, una valoración específica con ecografía en consulta puede darte el diagnóstico preciso y un plan de retorno al running adaptado a tu caso. Dr. Manel Ballester — Especialista en Cirugía del Pie · Barcelona y Mataró Pedir valoración
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Dr M BallesterTraumatólogo especialista en pie y tobillo y Sport Medicine. Archives
Abril 2026
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