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PRP en la lesión osteocondral del astrágalo: ¿cuándo tiene sentido?

29/8/2026

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PRP · Lesión osteocondral · Barcelona

PRP en la lesión osteocondral del astrágalo: ¿cuándo tiene sentido?

Barcelona y Mataró — Dr. Manel Ballester, Especialista en Cirugía del Pie

Es una de las lesiones que más confusión genera entre los pacientes que llegan a consulta con un dolor "profundo" de tobillo que no acaba de mejorar tras un esguince. Muchos preguntan directamente por el PRP porque lo han leído en algún foro o redes sociales, sin que nadie les haya explicado antes qué tipo de lesión tienen realmente ni si esa infiltración es la opción adecuada para su caso concreto.

La lesión osteocondral del astrágalo afecta al cartílago y al hueso justo debajo de él, en la cúpula del astrágalo, dentro de la articulación del tobillo. Es una lesión que veo con frecuencia después de esguinces que no se trataron bien en su momento, o en pacientes con inestabilidad crónica de tobillo que arrastran microtraumatismos repetidos. El dolor típico no es superficial: se describe como un dolor "de dentro" del tobillo, que empeora con el apoyo prolongado o el deporte.

Por qué esta lesión no siempre se trata igual

El tratamiento depende sobre todo de tres factores: el tamaño de la lesión, si el fragmento de cartílago está estable o suelto, y el tiempo de evolución. Una lesión pequeña y estable en un paciente joven no se aborda igual que una lesión grande con un fragmento inestable en una articulación ya degenerada. Simplificar esto en "PRP sí o PRP no" sin valorar la resonancia magnética y la clínica es, en mi opinión, un error frecuente cuando el paciente busca información genérica.

Dónde encaja el PRP en el plan de tratamiento

En mi práctica, el PRP en esta patología aparece en dos momentos distintos:

  • Como tratamiento conservador en lesiones pequeñas y estables, sin fragmento suelto, cuando el paciente quiere agotar opciones antes de una cirugía o cuando la lesión es un hallazgo poco sintomático.
  • Como complemento intraoperatorio, aplicándolo sobre el lecho tras técnicas como la microfractura, con el objetivo de aportar un entorno biológico más favorable a la cicatrización del cartílago.

Lo que no hago es plantear el PRP como sustituto de la cirugía cuando hay un fragmento inestable, una lesión de tamaño relevante o fracaso ya demostrado del tratamiento conservador. En esos casos, retrasar la cirugía con infiltraciones sin indicación clara solo prolonga el problema.

Qué puede aportar y qué no

El PRP no regenera cartílago hialino de forma predecible ni "rellena" un defecto óseo. Lo que busca es modular el entorno inflamatorio local y aportar factores de crecimiento que, en algunos casos, favorecen la formación de fibrocartílago de reparación y reducen el dolor asociado. Es una herramienta más dentro del arsenal terapéutico, no una alternativa mágica a la biomecánica ni a la indicación quirúrgica cuando esta existe.

Cómo valoro cada caso en consulta

Siempre parto de una resonancia magnética reciente y de una exploración de la estabilidad del tobillo, porque una lesión osteocondral asociada a inestabilidad ligamentosa no se resuelve solo tratando el cartílago: si el ligamento sigue fallando, la lesión tiende a repetirse o cronificarse. En pacientes con inestabilidad, valoro tratarla en el mismo acto quirúrgico si se decide operar.

Señales de que conviene consultar sin esperar

  • Dolor profundo de tobillo que persiste más de 6-8 semanas tras un esguince.
  • Sensación de bloqueo o "algo suelto" dentro de la articulación.
  • Episodios repetidos de inflamación del tobillo sin traumatismo claro.
  • Inestabilidad de tobillo con esguinces de repetición en el mismo lado.

Preguntas frecuentes sobre PRP en la lesión osteocondral del astrágalo

¿Qué es una lesión osteocondral del astrágalo?
Es una lesión del cartílago y del hueso subyacente en la cúpula del astrágalo, el hueso que forma la parte inferior de la articulación del tobillo. Suele originarse tras un esguince mal resuelto o un traumatismo de repetición, y provoca dolor profundo en el tobillo, sobre todo al apoyar o al practicar deporte.

¿El PRP puede curar una lesión osteocondral del astrágalo sin cirugía?
No lo planteo como una promesa de curación. En lesiones pequeñas y estables, sin fragmento inestable, el PRP puede ayudar a reducir el dolor y mejorar el ambiente biológico de la lesión, pero en lesiones más grandes o con el fragmento suelto la cirugía sigue siendo la opción indicada.

¿Cuándo indico PRP en lugar de ir directo a cirugía?
Lo considero en lesiones pequeñas, estables y poco sintomáticas, en pacientes que quieren agotar el tratamiento conservador antes de una intervención, o como complemento tras una cirugía como la microfractura para intentar favorecer la cicatrización.

¿El PRP se puede usar durante la misma cirugía de tobillo?
Sí, en algunos casos aplico PRP de forma intraoperatoria tras técnicas como la microfractura o el desbridamiento del cartílago dañado, con el objetivo de aportar factores de crecimiento en el mismo lecho de la lesión.

¿Cuánto tarda en notarse mejoría con PRP en el tobillo?
La evolución suele valorarse entre las 6 y las 12 semanas, ya que el objetivo no es un alivio inmediato sino favorecer un proceso de reparación biológica más lento que el de un antiinflamatorio.

¿Es lo mismo una lesión osteocondral que una osteocondritis disecante?
Son términos relacionados pero no siempre sinónimos exactos: la osteocondritis disecante suele hacer referencia al origen y evolución de la lesión en el hueso subcondral, mientras que lesión osteocondral es un término más descriptivo del daño combinado de cartílago y hueso. En la práctica clínica ambos términos se usan con frecuencia para describir el mismo tipo de problema.

¿Sospechas que tu dolor de tobillo puede ser una lesión osteocondral?

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PRP o corticoide en pie y tobillo: ¿cuál elijo y por qué?

29/8/2026

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PRP · Infiltraciones · Barcelona

PRP o corticoide en pie y tobillo: cómo decido cuál usar

Barcelona y Mataró — Dr. Manel Ballester, Especialista en Cirugía del Pie

Es una de las preguntas que más me hacen en consulta cuando propongo una infiltración: "¿por qué esta y no la otra?". No hay una respuesta única, y cualquier artículo que te diga que un tratamiento es siempre mejor que el otro te está simplificando algo que, en la práctica, depende del tejido, del tiempo de evolución y de qué es lo que realmente busca cada paciente.

El corticoide y el PRP (plasma rico en plaquetas) son las dos infiltraciones que más utilizo en patología de pie y tobillo, pero no compiten por el mismo objetivo. El corticoide es un fármaco antiinflamatorio que actúa rápido y con fuerza; el PRP es un derivado de la propia sangre del paciente, centrifugado para concentrar plaquetas y factores de crecimiento, y su lógica es distinta: no busca apagar la inflamación de inmediato, sino estimular una respuesta de reparación en el tejido.

Qué hace cada uno en el tejido

El corticoide reduce la inflamación local y el dolor asociado en cuestión de días, actuando sobre la cascada inflamatoria. Es muy eficaz en procesos agudos o muy dolorosos, pero no aporta ningún material para reparar tendón, fascia o cartílago dañado. Además, infiltrado de forma repetida en la misma zona —sobre todo en tendones de carga como el Aquiles o los peroneos— puede debilitar el tejido y aumentar el riesgo de rotura, algo que en cirugía de pie tenemos muy presente.

El PRP parte de una extracción de sangre del propio paciente que se centrifuga para concentrar plaquetas. Estas liberan factores de crecimiento que, en teoría y en parte de la evidencia disponible, favorecen la proliferación celular y la formación de tejido de reparación. El efecto no es inmediato: es habitual que el paciente note más molestia los primeros 2-3 días, y la mejoría clínica suele evaluarse a partir de la cuarta u octava semana.

Cuándo indico corticoide

En mi práctica diaria en Creu Blanca y en el Hospital de Mataró, reservo el corticoide sobre todo para:

  • Bursitis agudas (retrocalcánea, del primer o quinto metatarsiano) con dolor muy limitante.
  • Fascitis plantar en fase de dolor intenso, como puente hasta que otras medidas (estiramientos, plantillas, ondas de choque) hagan efecto.
  • Neuromas interdigitales, donde puede aliviar de forma significativa y, en algunos casos, evitar la cirugía.
  • Situaciones puntuales donde el paciente necesita estar funcional a corto plazo (viaje, evento, carga laboral concreta).

Siempre limito el número de infiltraciones de corticoide en la misma localización, especialmente cerca de tendones, precisamente por el riesgo de debilitarlos.

Cuándo indico PRP

El PRP lo planteo en procesos más crónicos, donde el objetivo no es apagar un brote agudo sino intentar mejorar la calidad del tejido a medio plazo: tendinopatías aquíleas o del tibial posterior de larga evolución, fascitis plantar crónica que no responde a tratamiento conservador, o lesiones condrales pequeñas del astrágalo en pacientes que quieren agotar opciones antes de plantear cirugía. No lo indico como primera opción en procesos muy agudos, ni lo presento nunca como una alternativa que sustituya sin más a la cirugía cuando esta está claramente indicada.

Qué dice la evidencia, con honestidad

La evidencia sobre el PRP en patología de pie y tobillo es heterogénea: hay estudios con resultados favorables en fascitis plantar crónica y tendinopatía aquílea, pero la calidad metodológica varía mucho entre ellos y no todos los protocolos de preparación del PRP son iguales, lo que dificulta comparar resultados. Mi postura en consulta es clara: lo ofrezco como una opción razonable dentro de un plan de tratamiento, no como una promesa de curación, y explico siempre que la respuesta varía de un paciente a otro.

Qué esperar tras cada infiltración

  • Corticoide: alivio en 48-72 horas, efecto que puede durar semanas o pocos meses según la patología.
  • PRP: posible aumento de dolor los primeros días, mejoría progresiva a partir de la 3ª-4ª semana, valoración de resultado a los 2-3 meses.
  • En ambos casos, la infiltración se acompaña de un plan de rehabilitación o modificación de carga; no funcionan igual de bien de forma aislada.

Preguntas frecuentes sobre PRP y corticoide

¿Qué diferencia real hay entre el PRP y el corticoide?
El corticoide es un antiinflamatorio potente que reduce el dolor y la inflamación de forma rápida, pero no repara tejido y, usado de forma repetida, puede debilitar tendones y cartílago. El PRP es una concentración de plaquetas del propio paciente que libera factores de crecimiento y busca estimular la reparación del tejido, con un efecto más lento pero, en según qué casos, más duradero.

¿El PRP duele más que el corticoide?
Es habitual notar más molestia en las 24-72 horas posteriores al PRP que tras un corticoide, porque el PRP provoca una respuesta inflamatoria inicial que forma parte de su mecanismo de acción. El corticoide suele aliviar el dolor casi de inmediato.

¿Cuándo recomiendo corticoide en lugar de PRP?
Lo recomiendo en fases muy dolorosas donde el objetivo principal es cortar la inflamación a corto plazo, en bursitis o fascitis agudas, o cuando el paciente necesita una mejoría rápida para una situación concreta, siempre limitando el número de infiltraciones en la misma zona.

¿Está el PRP financiado por la Seguridad Social o las aseguradoras?
En general no. El PRP suele ser un tratamiento de pago privado, tanto si el paciente viene por seguro (Adeslas, Sanitas, AXA, DKV) como si es paciente privado, ya que la mayoría de pólizas no lo cubren de forma estándar. Conviene confirmarlo con cada aseguradora antes de indicarlo.

¿Cuántas infiltraciones de PRP suelen ser necesarias?
Depende de la patología, pero en mi práctica habitual suelo plantear entre 1 y 3 sesiones separadas por 3-4 semanas, valorando la respuesta clínica antes de decidir si se repite.

¿El PRP funciona en todos los pacientes?
No. No hay ningún tratamiento con respuesta garantizada al 100%. El PRP tiene mejor perfil de respuesta en tendinopatías crónicas de baja carga inflamatoria y en pacientes más jóvenes o con buena calidad de tejido; en artrosis avanzada o roturas estructurales grandes su papel es más limitado.

¿Tienes dudas sobre si tu caso responde mejor a PRP o a corticoide?

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Dolor lateral crónico de tobillo en el deportista: peroneos, ligamentos o las dos cosas

29/8/2026

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Dolor Lateral Tobillo · Deportista · Barcelona

Dolor lateral crónico de tobillo en el deportista: peroneos, ligamentos o las dos cosas

Barcelona y Mataró — Dr. Manel Ballester, Especialista en Cirugía del Pie

Llevas meses con dolor en el lado externo del tobillo. Los esguinces se repiten. La fisioterapia ayuda un poco pero el dolor vuelve en cuanto subes la carga de entrenamiento. El diagnóstico genérico de "esguince crónico" no explica del todo lo que tienes. Es el momento de ir más fino.

El dolor lateral crónico de tobillo es uno de los motivos de consulta más frecuentes en deportistas de cualquier nivel — corredores, jugadores de baloncesto, fútbol, tenis, senderismo. La mayoría llegan con un diagnóstico de "esguince crónico" o "inestabilidad de tobillo", pero cuando se hace una exploración clínica detallada, en un porcentaje significativo de casos hay algo más: los tendones peroneos están implicados, solos o en combinación con la patología ligamentosa. Distinguir bien qué papel juega cada estructura es lo que permite diseñar un tratamiento que realmente funcione.

Las tres causas principales del dolor lateral crónico

1. Inestabilidad ligamentosa crónica: los ligamentos del tobillo externo (LPAA, LPC, LPPP) se han estirado o roto en esguinces previos y han curado con cierta laxitud. El tobillo "falla" en los cambios de dirección, en superficies irregulares o al bajar escaleras. El dolor no es constante — aparece con los movimientos de riesgo. Es la causa más frecuente y la que más se conoce.

2. Patología de los tendones peroneos: tenosinovitis, rotura longitudinal del peroneo corto, o luxación de los tendones peroneos — cada una con sus características propias, pero todas produciendo dolor localizado específicamente detrás y debajo del maléolo externo, que aumenta con la eversión activa del pie. En el deportista, la causa más frecuente es la rotura longitudinal del peroneo corto secundaria a la inestabilidad crónica.

3. Ambas a la vez: es el escenario más frecuente en la práctica. La inestabilidad ligamentosa no tratada genera una sobrecarga crónica de los peroneos (que trabajan más para compensar los ligamentos laxos), lo que a su vez provoca su degeneración y rotura. Tratar solo los ligamentos sin valorar los tendones, o viceversa, es una de las causas más frecuentes de resultado insatisfactorio en la cirugía de tobillo inestable.

Cómo diferenciarlo en la exploración

Hay maniobras clínicas que ayudan a separar el componente ligamentoso del tendinoso:

  • Cajón anterior y test de inversión forzada: valoran la laxitud de los ligamentos laterales. Si son positivos, hay inestabilidad ligamentosa.
  • Eversión contra resistencia: pedir al paciente que gire el pie hacia afuera contra una resistencia. Si esto reproduce el dolor detrás del maléolo, los peroneos están implicados.
  • Palpación específica del surco retromalear: si hay tenosinovitis o lesión del peroneo corto, la palpación directa del canal detrás del maléolo externo es dolorosa y puede reproducir el síntoma exacto.
  • Prueba dinámica de luxación: flexión dorsal del tobillo con eversión activa — si los tendones se desplazan visiblemente por delante del maléolo, hay luxación.

Pruebas de imagen: qué pedir y en qué orden

La resonancia magnética de tobillo es la prueba más completa: valora simultáneamente los ligamentos (LPAA, LPC, deltoideo, sindesmosis) y los tendones peroneos. La ecografía dinámica complementa la RM cuando hay sospecha de luxación de peroneos, ya que permite ver el desplazamiento de los tendones en tiempo real. La radiografía en carga descarta artrosis o deformidades del eje.

Tratamiento según lo que haya

El tratamiento correcto parte siempre del diagnóstico correcto. En términos generales:

  • Inestabilidad sola, sin lesión tendinosa: fisioterapia propioceptiva y de fuerza de peroneos como primer paso. Si falla, ligamentoplastia de Broström-Gould modificada, con excelentes resultados en deportistas
  • Patología de peroneos sola: tratamiento según la lesión específica — tenosinovitis, rotura del peroneo corto o luxación, cada una con su protocolo
  • Inestabilidad + lesión de peroneos: la cirugía debe abordar ambas simultáneamente. Operar solo los ligamentos dejando una rotura del peroneo corto sin tratar es una causa frecuente de recidiva del dolor lateral

El mensaje más importante para el deportista: el dolor lateral crónico de tobillo que no mejora con fisioterapia general no es "normal" ni inevitable. La gran mayoría tiene una causa identificable y tratable — lo que hay que hacer es buscarla bien.

Preguntas frecuentes sobre el dolor lateral crónico de tobillo en el deportista

¿Por qué me sigue doliendo el lado externo del tobillo meses después de un esguince?
Puede deberse a inestabilidad crónica ligamentosa, lesión de los tendones peroneos, o ambas. Identificar la causa real cambia completamente el tratamiento.

¿Cómo sé si mi dolor lateral de tobillo es de los peroneos o de los ligamentos?
El dolor ligamentoso se asocia a sensación de inestabilidad con cambios de dirección. El dolor de los peroneos es más específico, detrás del maléolo externo, y aumenta con la eversión activa del pie. Con frecuencia coexisten y se necesita exploración clínica específica para distinguirlos.

¿Puede un corredor seguir entrenando con dolor lateral crónico de tobillo?
Depende de la causa. Con inestabilidad leve sin lesión tendinosa puede mantenerse la carrera con fisioterapia. Si hay rotura del peroneo corto o tenosinovitis activa, continuar sin tratamiento puede agravar la lesión.

¿El dolor lateral de tobillo en el deportista siempre necesita cirugía?
No. La mayoría se resuelve con tratamiento conservador correcto. La cirugía se indica cuando el conservador bien llevado fracasa o cuando hay una lesión estructural que no puede curar sola.

¿Qué pruebas son necesarias para estudiar el dolor lateral crónico de tobillo?
Exploración clínica específica, resonancia magnética de tobillo, ecografía dinámica si hay sospecha de luxación de peroneos, y radiografía en carga para descartar artrosis.

¿Dónde trata el Dr. Ballester el dolor lateral crónico de tobillo en deportistas?
En la Clínica Creu Blanca de Barcelona y en el Hospital Universitari de Mataró. Acepta Adeslas, Sanitas, AXA, DKV y paciente privado.

¿Llevas meses con dolor lateral de tobillo que se repite al entrenar y la fisioterapia no acaba de resolverlo?

Evaluación específica de peroneos y ligamentos con resonancia y ecografía dinámica. Barcelona y Mataró — Adeslas, Sanitas, AXA, DKV y paciente privado.

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Luxación de los tendones peroneos: cuando el tendón se sale o salta detrás del tobillo

23/8/2026

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Luxación Peroneos · Tendón que Salta · Barcelona

Luxación de los tendones peroneos: cuando el tendón se sale o salta detrás del tobillo

Barcelona y Mataró — Dr. Manel Ballester, Especialista en Cirugía del Pie

Notas que detrás del tobillo externo algo se sale de su sitio, a veces con un chasquido. O te cayste y desde entonces tienes dolor e hinchazón detrás del maléolo que te dijeron que era un esguince pero que no acaba de mejorar. Puede ser una luxación de los tendones peroneos, una lesión que se confunde con el esguince con más frecuencia de la que debería.

Detrás del maléolo externo hay un canal óseo — el surco retromalear — por el que discurren los tendones peroneo largo y peroneo corto. Una banda fibrosa llamada retináculo peroneo superior actúa como el techo de ese canal, manteniendo los tendones en su posición durante los movimientos del tobillo. Cuando el retináculo se rompe o se vuelve insuficiente, los tendones pueden salirse del canal hacia delante del maléolo — eso es la luxación de los tendones peroneos.

Por qué se confunde con un esguince de tobillo

El mecanismo lesional es casi idéntico al del esguince lateral: una dorsiflexión brusca con eversión del pie (lo contrario al mecanismo clásico del esguince en inversión), como al aterrizar mal de un salto o al patinar. El resultado inmediato es dolor e hinchazón detrás del maléolo externo — exactamente igual que un esguince. En urgencias, sin una exploración muy dirigida, es fácil etiquetar la lesión como "esguince de tobillo" y enviarlo a casa con hielo y reposo.

La diferencia clave está en el síntoma que el paciente describe si se le pregunta bien: "noto que algo se sale o salta detrás del tobillo". Ese dato, que muchos pacientes mencionan espontáneamente, orienta de inmediato hacia la luxación de peroneos y no hacia un esguince ligamentoso.

Tipos de luxación y cómo se clasifican

La clasificación de Oden divide la luxación de peroneos en cuatro grados según la integridad del retináculo y del periostio del maléolo:

  • Grado I: el retináculo se despega del periostio del maléolo pero sigue intacto — crea una bolsa entre el hueso y el retináculo por donde se escapan los tendones
  • Grado II: el retináculo se avulsa junto con un fragmento del fibrocartílago del borde del maléolo
  • Grado III: avulsión ósea del borde posterior del maléolo externo junto con el retináculo
  • Grado IV: el retináculo se rompe en su sustancia, sin despegarse del hueso

Desde el punto de vista práctico, lo más relevante es si la luxación es aguda (primer episodio reciente) o crónica recidivante (los tendones se salen repetidamente con cualquier movimiento brusco), porque eso condiciona directamente el tratamiento.

Diagnóstico

La exploración clínica es el primer paso: palpar los tendones peroneos en reposo y durante la eversión activa del pie puede reproducir la luxación en consulta. En casos agudos con mucha inflamación esto es difícil, pero en la luxación crónica suele ser fácilmente reproducible.

La ecografía dinámica es la prueba más directa: permite ver los tendones en movimiento y confirmar que se desplazan fuera del surco durante la eversión. La resonancia magnética complementa el estudio mostrando el estado del retináculo, los tendones y el surco retromalear, y descartando roturas tendinosas asociadas — que coexisten en un porcentaje significativo de luxaciones crónicas.

Tratamiento: cuándo inmovilizar y cuándo operar

Luxación aguda de primer episodio: en casos seleccionados con diagnóstico precoz, se puede intentar tratamiento conservador con inmovilización estricta en bota durante 6 semanas, manteniendo el pie en posición de ligera flexión plantar e inversión para que el retináculo cicatrice en posición. La tasa de éxito es variable — entre el 50 y el 70% según las series — y es más alta cuanto más pronto se inmoviliza.

Luxación crónica recidivante o fracaso del conservador: la cirugía es el tratamiento de elección. Las opciones técnicas incluyen:

  • Reparación o reconstrucción del retináculo peroneo superior, reforzando la banda fibrosa que sujeta los tendones
  • Deepening del surco retromalear: profundizar quirúrgicamente el canal óseo para que los tendones queden mejor contenidos, especialmente útil cuando el surco es plano o convexo por variación anatómica
  • Combinación de ambas técnicas en casos complejos

Es importante explorar y, si es necesario, reparar los tendones durante la cirugía, ya que la luxación crónica genera con frecuencia roturas longitudinales del peroneo corto por el roce repetido contra el borde del maléolo.

Preguntas frecuentes sobre la luxación de los tendones peroneos

¿Qué es la luxación de los tendones peroneos?
Es el desplazamiento de los tendones peroneo largo y peroneo corto fuera de su canal retromalear, por rotura o insuficiencia del retináculo peroneo superior que los sujeta.

¿Cómo se nota la luxación de los tendones peroneos?
La sensación característica es que algo se sale o salta detrás del tobillo externo con determinados movimientos, a veces con chasquido. En la fase aguda hay dolor e hinchazón detrás del maléolo externo.

¿La luxación de peroneos se confunde con un esguince?
Sí, con mucha frecuencia. El mecanismo es similar y los síntomas iniciales también. La diferencia está en que el paciente con luxación de peroneos nota claramente que algo se desplaza o sale de su sitio detrás del tobillo.

¿Toda luxación de tendones peroneos necesita cirugía?
Las luxaciones agudas de primer episodio pueden tratarse con inmovilización estricta durante 6 semanas. Si tras ese periodo los tendones siguen inestables o la luxación es recidivante, la cirugía de reconstrucción del retináculo es la opción más definitiva.

¿Cómo es la cirugía de la luxación de tendones peroneos?
Consiste en reparar el retináculo peroneo superior y, si el surco retromalear es plano, profundizarlo para contener mejor los tendones. Es ambulatoria con buenos resultados a largo plazo.

¿Dónde opera el Dr. Ballester la luxación de los tendones peroneos?
En la Clínica Creu Blanca de Barcelona y en el Hospital Universitari de Mataró. Acepta Adeslas, Sanitas, AXA, DKV y paciente privado.

¿Notas que algo salta o se sale detrás del tobillo, o te dijeron que era un esguince pero el dolor sigue meses después?

Diagnóstico con ecografía dinámica y resonancia. Valoración en Barcelona y Mataró — Adeslas, Sanitas, AXA, DKV y paciente privado.

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Rotura longitudinal del tendón peroneo corto: la rotura que no parece una rotura

21/8/2026

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Peroneo Corto · Rotura Longitudinal · Barcelona

Rotura longitudinal del tendón peroneo corto: la rotura que no parece una rotura

Barcelona y Mataró — Dr. Manel Ballester, Especialista en Cirugía del Pie

Dolor crónico detrás del tobillo externo, sensación de inestabilidad, esguinces repetidos. El tobillo "funciona" pero nunca del todo bien. La rotura longitudinal del peroneo corto — también llamada split tear — es la lesión tendinosa más frecuente del tobillo y una de las que más tarda en diagnosticarse.

Cuando se habla de "rotura de tendón", la mayoría de la gente imagina una rotura transversal completa: el tendón se parte de lado a lado y hay pérdida total de función. La rotura longitudinal del peroneo corto no funciona así. En este caso el tendón se hiende a lo largo de su eje — como cuando se parte una cuerda siguiendo sus fibras en lugar de cortarla transversalmente — dividiendo el tendón en dos mitades longitudinales que siguen adheridas en sus extremos. El resultado es un tendón dañado pero que sigue generando fuerza, lo que explica por qué esta lesión tarda tanto en diagnosticarse y por qué muchos pacientes llevan meses o años con dolor lateral de tobillo sin que nadie haya identificado la causa real.

Por qué se produce

El tendón peroneo corto pasa por el surco retromalear — el canal que hay justo detrás del maléolo externo — en compañía del peroneo largo. En ese punto, si los ligamentos del retináculo que sujetan los tendones en su surco están laxos (como ocurre en el tobillo inestable crónico), el peroneo largo puede actuar como una cuña que comprime y erosiona progresivamente al peroneo corto contra el borde posterior del maléolo. Con el tiempo, esa compresión repetida genera la rotura longitudinal.

Los factores de riesgo más frecuentes son: inestabilidad crónica de tobillo por esguinces previos mal tratados, pie cavo que sobrecarga el compartimento externo, y actividad deportiva de impacto con cambios de dirección. También puede producirse de forma aguda en un esguince grave con eversión brusca.

Síntomas: por qué es tan difícil de reconocer

El cuadro clínico es el de un dolor lateral de tobillo persistente, localizado detrás y debajo del maléolo externo, con cierta sensación de inestabilidad o de que el tobillo "falla" en las bajadas. Lo que lo hace difícil de identificar clínicamente es que:

  • El tobillo sigue teniendo fuerza — el peroneo corto roto longitudinalmente no pierde su función completamente
  • Los síntomas se solapan con los de un esguince crónico o una inestabilidad ligamentosa, que son los diagnósticos más habituales en este tipo de dolor lateral
  • En la radiografía no se ve nada
  • Incluso en la resonancia, si no se busca específicamente en los cortes axiales a nivel del maléolo, puede pasar desapercibida

Cómo se diagnostica correctamente

La prueba de elección es la resonancia magnética, específicamente los cortes axiales a nivel del maléolo externo: en ellos se puede ver el tendón peroneo corto dividido en dos fragmentos en forma de C o de herradura alrededor del peroneo largo. Es un patrón muy característico cuando se conoce lo que hay que buscar.

La ecografía dinámica también puede identificar la lesión y tiene la ventaja de mostrar si los fragmentos se desplazan con el movimiento — lo que ayuda a valorar la inestabilidad de la rotura. En casos dudosos, la exploración artroscópica del espacio retromalear confirma el diagnóstico y permite el tratamiento en el mismo acto.

Tratamiento según el grado

La decisión entre tratamiento conservador y cirugía depende del tamaño de la rotura y de si hay factores mecánicos corregibles:

  • Roturas pequeñas y estables: tratamiento conservador con fisioterapia excéntrica y, si hay inestabilidad ligamentosa asociada, bracing o reconstrucción ligamentosa para eliminar el factor mecánico que mantiene la lesión
  • Roturas extensas o con fragmentación: cirugía con reparación del tendón — si los fragmentos son viables, se suturan y se "tubuliza" el tendón para reconstruir su forma cilíndrica original; si hay tejido necrótico o fragmentación severa, puede ser necesaria una tenodesis (unión del peroneo corto al peroneo largo) o una plastia de refuerzo
  • En casi todos los casos quirúrgicos se corrige simultáneamente la inestabilidad ligamentosa lateral si existe, porque sin esa corrección la recidiva es muy probable

Preguntas frecuentes sobre la rotura longitudinal del peroneo corto

¿Qué es la rotura longitudinal o split del tendón peroneo corto?
Es una rotura a lo largo del eje del tendón que lo divide en dos fragmentos longitudinales. A diferencia de una rotura transversal, el tendón sigue teniendo cierta función, lo que retrasa el diagnóstico. Es la lesión tendinosa más frecuente del tobillo.

¿Cómo se produce la rotura longitudinal del peroneo corto?
Por compresión repetida del peroneo corto contra el borde del maléolo externo, especialmente en tobillo inestable crónico o pie cavo. También puede ocurrir de forma aguda en un esguince grave.

¿Cómo se diagnostica la rotura en split del peroneo corto?
La resonancia magnética en cortes axiales muestra el tendón dividido en dos fragmentos en forma de C alrededor del peroneo largo. La ecografía dinámica también puede identificar la lesión.

¿La rotura longitudinal del peroneo corto necesita cirugía?
Depende del grado. Las roturas pequeñas pueden tratarse de forma conservadora. Las extensas o con fragmentación requieren reparación quirúrgica, habitualmente con corrección simultánea de la inestabilidad ligamentosa.

¿Qué diferencia hay entre rotura del peroneo corto y rotura del peroneo largo?
La rotura del peroneo corto es más frecuente y suele ser longitudinal a nivel del maléolo. La del peroneo largo suele ocurrir en el cuboides o canal plantar, con un patrón de dolor diferente. Pueden coexistir.

¿Dónde opera el Dr. Ballester la rotura longitudinal del peroneo corto?
En la Clínica Creu Blanca de Barcelona y en el Hospital Universitari de Mataró. Acepta Adeslas, Sanitas, AXA, DKV y paciente privado.

¿Llevas meses con dolor lateral de tobillo, sensación de inestabilidad y nadie ha dado con la causa?

La rotura longitudinal del peroneo corto se diagnostica con resonancia específica. Valoración en Barcelona y Mataró — Adeslas, Sanitas, AXA, DKV y paciente privado.

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Tenosinovitis de los tendones peroneos: la inflamación que aparece en todos los informes de resonancia post-esguince

17/8/2026

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Tenosinovitis Peroneos · Tobillo Externo · Barcelona

Tenosinovitis de los tendones peroneos: la inflamación que aparece en todos los informes de resonancia post-esguince

Barcelona y Mataró — Dr. Manel Ballester, Especialista en Cirugía del Pie

Te hicieron una resonancia tras el esguince y el informe menciona "tenosinovitis de los tendones peroneos". No sabes si es grave, si te tienes que operar, o si simplemente es algo que sale en todos los informes. La respuesta corta: es frecuente, muchas veces se resuelve sola con el tratamiento correcto, pero cuando se cronifica sí requiere atención específica.

Los tendones peroneo largo y peroneo corto discurren juntos por detrás del maléolo externo, dentro de una vaina sinovial — una especie de tubo lubricado que les permite deslizarse sin fricción durante los movimientos del tobillo. Cuando esa vaina se inflama, hablamos de tenosinovitis. Es un hallazgo frecuente en resonancias de tobillo tras un esguince, especialmente cuando la lesión fue moderada o grave, y es una de las razones más frecuentes por las que el tobillo sigue hinchado y doloroso semanas después de que se supone que los ligamentos ya han curado.

Por qué ocurre tras un esguince

El mecanismo de inversión forzada del esguince lateral de tobillo estira y comprime los tendones peroneos en su paso por detrás del maléolo externo. Esa tensión brusca irrita la vaina sinovial, que reacciona inflamándose y produciendo más líquido de lo normal dentro del tubo que envuelve los tendones. En la resonancia eso se ve como una zona brillante en T2 alrededor de los tendones — el líquido en exceso dentro de la vaina.

La tenosinovitis post-esguince no siempre indica que los tendones estén dañados. Muchas veces es una reacción inflamatoria de la vaina que se resuelve sola con el tratamiento adecuado del esguince. El problema es cuando persiste más allá de 6-8 semanas o se cronifica por una causa mecánica que no se ha corregido.

Síntomas: cómo se diferencia de un esguince que "no acaba de curar"

La tenosinovitis de peroneos produce un dolor localizado justo detrás del maléolo externo, en el surco por donde pasan los tendones. Los síntomas más característicos son:

  • Dolor e hinchazón detrás y debajo del tobillo externo, que persiste semanas o meses después del esguince
  • Dolor al girar el pie hacia adentro o hacia afuera con resistencia — los movimientos que activan los peroneos
  • A veces una crepitación (un sonido o sensación de roce) al mover el tobillo
  • Hinchazón palpable siguiendo el trayecto de los tendones, por detrás y debajo del maléolo externo
  • Dolor que empeora con la actividad y mejora con el reposo

Diagnóstico: resonancia y ecografía

La resonancia magnética es la prueba que detecta la tenosinovitis con más detalle y permite valorar simultáneamente el estado de los tendones (si hay tendinosis o rotura asociada) y de los ligamentos. La ecografía musculoesquelética es más rápida y más barata, y en manos expertas muestra el líquido dentro de la vaina con gran claridad — además de permitir hacer una infiltración de la vaina en el mismo acto si está indicado.

Lo que hay que evaluar no es solo la tenosinovitis en sí, sino si hay factores que la mantengan: inestabilidad de tobillo por ligamentos laxos, pie cavo que sobrecarga los peroneos de forma crónica, o una rotura longitudinal del peroneo corto que irrite la vaina desde dentro.

Tratamiento

En la fase aguda o subaguda, el tratamiento conservador resuelve la mayoría de los casos:

  • Reposo relativo evitando los movimientos que sobrecargan los peroneos
  • Antiinflamatorios orales o tópicos durante 2-3 semanas
  • Fisioterapia con técnicas de desinflamación y trabajo excéntrico progresivo
  • Infiltración ecoguiada de la vaina con corticoide — muy eficaz para resolver la inflamación aguda cuando el tratamiento médico no es suficiente

Cuando la tenosinovitis es crónica y recidivante, hay que buscar y tratar la causa subyacente. Si hay inestabilidad de tobillo, la ligamentoplastia puede eliminar el factor mecánico que mantiene la irritación. Si hay una rotura del tendón peroneo corto dentro de la vaina, puede ser necesaria la reparación quirúrgica combinada con la tenosinovectomía. En casos de tenosinovitis crónica sin causa mecánica identificable, la tenosinovectomía artroscópica — limpieza de la vaina inflamada por vía endoscópica — puede resolver el cuadro definitivamente.

Preguntas frecuentes sobre la tenosinovitis de los tendones peroneos

¿Qué es la tenosinovitis de los tendones peroneos?
Es la inflamación de la vaina sinovial que rodea los tendones peroneo largo y peroneo corto en su trayecto por detrás del maléolo externo. Produce dolor, hinchazón y a veces crepitación detrás del tobillo externo.

¿Por qué aparece tenosinovitis de peroneos en la resonancia tras un esguince?
El mecanismo de inversión del esguince irrita la vaina sinovial. Es frecuente en resonancias post-esguince y no siempre indica lesión grave — puede ser una reacción inflamatoria que se resuelve con el tratamiento correcto.

¿En qué se diferencia la tenosinovitis de la tendinitis de peroneos?
La tendinitis afecta al tejido del tendón. La tenosinovitis afecta a la vaina que lo envuelve. Pueden coexistir, pero la distinción importa para el tratamiento.

¿La tenosinovitis de peroneos necesita cirugía?
En la gran mayoría no. El tratamiento conservador con fisioterapia e infiltración ecoguiada resuelve el cuadro. La cirugía se reserva para formas crónicas que no responden tras varios meses de tratamiento.

¿Cuánto tarda en curarse la tenosinovitis de peroneos?
Los casos agudos mejoran en 4-8 semanas. Las formas crónicas, especialmente con causa mecánica subyacente, pueden tardar más y recidivar si no se corrige el factor desencadenante.

¿Dónde trata el Dr. Ballester la tenosinovitis de los tendones peroneos?
En la Clínica Creu Blanca de Barcelona y en el Hospital Universitari de Mataró. Acepta Adeslas, Sanitas, AXA, DKV y paciente privado.

¿Tu resonancia muestra tenosinovitis de peroneos y el tobillo sigue hinchado semanas después del esguince?

Valoración con ecografía e infiltración ecoguiada si está indicada. Barcelona y Mataró — Adeslas, Sanitas, AXA, DKV y paciente privado.

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Rotura parcial del tendón de Aquiles en la resonancia: qué significa, si necesita cirugía y qué pasa si no te operas

11/8/2026

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Rotura Parcial Aquiles · RM · Barcelona

Rotura parcial del tendón de Aquiles en la resonancia: qué significa, si necesita cirugía y qué pasa si no te operas

Barcelona y Mataró — Dr. Manel Ballester, Especialista en Cirugía del Pie

La resonancia dice "rotura parcial del tendón de Aquiles" y la mente va directamente al peor escenario. Antes de entrar en pánico: no toda rotura parcial requiere cirugía, y muchas evolucionan muy bien con tratamiento conservador. Pero sí requieren atención específica y seguimiento — no vale hacer como si no existieran.

El tendón de Aquiles es el tendón más potente del cuerpo, pero también uno de los más castigados. Conecta la musculatura gemelar con el calcáneo y transmite cada impulso de la marcha, la carrera y el salto. Cuando se deteriora o se lesiona parcialmente, el informe de resonancia puede describirlo de varias maneras — y no todas tienen el mismo significado ni el mismo tratamiento.

Qué ve exactamente el radiólogo en la resonancia

En una resonancia de tobillo, el tendón de Aquiles sano aparece como una estructura oscura y homogénea en todas las secuencias. Cuando hay patología, la imagen cambia:

  • Señal aumentada intratendinosa sin discontinuidad: tendinosis — degeneración interna sin rotura de fibras
  • Zona de señal de líquido con discontinuidad parcial de fibras: rotura parcial — algunas fibras están rotas, el tendón sigue continuo pero con un defecto
  • Discontinuidad completa con separación de los cabos: rotura completa — el tendón está totalmente seccionado
  • Engrosamiento fusiforme con señal heterogénea: tendinopatía crónica con cambios degenerativos avanzados, puede asociar roturas parciales intrasustancia

Lo que determina la gravedad de una rotura parcial no es solo que exista, sino el porcentaje del espesor del tendón afectado y si hay inestabilidad funcional — si el tendón sigue siendo capaz de generar fuerza suficiente o no.

¿Cuándo se opera y cuándo no?

La regla general que aplico en consulta, con matices según cada caso:

  • Rotura parcial menor del 50% del espesor: tratamiento conservador de entrada — inmovilización con bota durante 4-6 semanas, fisioterapia específica, PRP intratendinoso ecoguiado en casos con mala respuesta. No se opera salvo fracaso claro del conservador.
  • Rotura parcial mayor del 50% del espesor: la decisión es más individual. Si hay buena función residual y el paciente no tiene alta demanda deportiva, se puede intentar el tratamiento conservador con seguimiento estrecho. Si la función está comprometida o la demanda es alta, la cirugía puede ser la opción más segura para evitar la progresión a rotura completa.
  • Rotura crónica con degeneración extensa: cuando hay una zona necrótica dentro del tendón o una tendinosis muy avanzada asociada, la cirugía de limpieza tendinosa con plastia de refuerzo puede ser necesaria aunque el tendón no esté completamente roto.

Qué pasa si no se trata correctamente

Una rotura parcial que se ignora y se continúa con la misma actividad sin protección puede progresar a rotura completa, especialmente en las primeras semanas tras el diagnóstico. Una rotura completa del Aquiles es una lesión mucho más seria que generalmente sí requiere cirugía urgente o semiurgente. Por eso la respuesta a "¿qué pasa si no me opero?" depende fundamentalmente de si se hace el tratamiento conservador correcto — no de si simplemente se ignora el diagnóstico.

Recuperación: plazos reales

Con tratamiento conservador bien llevado:

  • Roturas parciales menores: 8-12 semanas para caminar sin dolor, 3-5 meses para volver al deporte de impacto
  • Roturas parciales extensas: 4-6 meses de recuperación funcional, hasta 9-12 meses para deporte de alta intensidad

Con cirugía los plazos varían según la técnica, pero en general implican 6-8 semanas de inmovilización y entre 6 y 12 meses para volver al deporte de impacto. El seguimiento con resonancia de control a los 3-4 meses permite verificar la evolución de la lesión antes de incrementar la carga.

Preguntas frecuentes sobre la rotura parcial del tendón de Aquiles

¿Qué significa rotura parcial del tendón de Aquiles en la resonancia?
Significa que algunas fibras del tendón están interrumpidas pero el tendón no está completamente seccionado. La gravedad depende del porcentaje del espesor afectado y de si hay pérdida de función.

¿Toda rotura parcial del tendón de Aquiles necesita cirugía?
No. Las roturas que afectan a menos del 50% del espesor suelen tratarse de forma conservadora. La cirugía se plantea en roturas extensas, fracaso del conservador, o alta demanda deportiva.

¿Qué pasa si no se opera una rotura parcial del Aquiles?
Si se hace el tratamiento conservador correcto, la mayoría curan sin cirugía. El riesgo es que sin protección adecuada la rotura parcial progrese a rotura completa, que sí requiere cirugía más compleja.

¿Cuánto tiempo de recuperación tiene una rotura parcial del Aquiles?
Con tratamiento conservador, entre 3 y 6 meses para roturas parciales menores. Las más extensas o las tratadas quirúrgicamente pueden requerir entre 6 y 12 meses para volver a la actividad deportiva completa.

¿Se puede distinguir en la resonancia si la rotura parcial del Aquiles es antigua o reciente?
Sí. Las roturas recientes muestran señal de líquido brillante y edema en los tejidos circundantes. Las crónicas muestran señal heterogénea y el tendón puede estar adelgazado o con cambios degenerativos.

¿Dónde valora el Dr. Ballester la rotura parcial del tendón de Aquiles?
En la Clínica Creu Blanca de Barcelona y en el Hospital Universitari de Mataró. Acepta Adeslas, Sanitas, AXA, DKV y paciente privado.

¿Tu resonancia muestra rotura parcial del tendón de Aquiles y no sabes si operarte?

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Edema óseo subcondral, hipointensidad en T2, cambios degenerativos: qué significan los términos de tu informe de resonancia de pie y tobillo

11/8/2026

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Informe de Resonancia · Pie y Tobillo · Barcelona

Edema óseo subcondral, hipointensidad en T2, cambios degenerativos: qué significan los términos de tu informe de resonancia de pie y tobillo

Barcelona y Mataró — Dr. Manel Ballester, Especialista en Cirugía del Pie

Tienes el informe de resonancia en la mano. Ves palabras como "edema óseo subcondral", "hiperintensidad en T2", "cambios degenerativos" o "rotura parcial". No sabes si es grave, si necesitas operarte o si simplemente es algo que "tiene todo el mundo". Esta guía explica los términos más frecuentes en castellano claro.

Los informes de resonancia magnética están escritos para radiólogos y médicos, no para pacientes. Los términos que usan son precisos y útiles para los profesionales, pero generan una enorme angustia en la persona que los lee sin contexto. La realidad es que muchos hallazgos que suenan graves en el informe son banales o tratables de forma conservadora, y otros que parecen menores requieren atención urgente. La diferencia la marca siempre la exploración clínica, no el informe solo.

Esta guía cubre los términos que aparecen con más frecuencia en informes de resonancia de pie y tobillo y que más preguntas generan en consulta.

Términos sobre el hueso

Edema óseo / edema medular óseo: acumulación de líquido dentro del hueso, señal de que esa zona está inflamada o sobrecargada. Puede deberse a un traumatismo, una fractura oculta, sobrecarga mecánica o el inicio de un proceso degenerativo. No es una fractura, pero tampoco es insignificante — precisa valoración para saber la causa.

Edema óseo subcondral: el edema está en el hueso que está justo debajo del cartílago articular. Es especialmente relevante porque puede indicar sobrecarga del cartílago o el inicio de una lesión osteocondral. Aparece frecuentemente tras esguinces graves y en procesos degenerativos del tobillo.

Lesión osteocondral / defecto osteocondral: afectación del cartílago articular y el hueso que hay debajo. La resonancia describe su tamaño y estabilidad. Las lesiones estables (el fragmento no se ha desprendido) pueden tratarse conservadoramente. Las inestables o con fragmento libre dentro de la articulación suelen requerir artroscopia.

Cambios degenerativos óseos / esclerosis subcondral / osteofitos: son señales de desgaste articular acumulado. Los osteofitos son pequeños picos óseos que se forman en los bordes de la articulación. No siempre producen síntomas, y no siempre precisan tratamiento. Cuando generan un pinzamiento mecánico, pueden tratarse artroscópicamente.

Fractura por estrés / fractura oculta: una línea de fractura que no se ve en la radiografía pero que la resonancia detecta como una línea hipointensa rodeada de edema. Precisa descarga y control — si se sigue cargando sin tratar puede convertirse en fractura desplazada.

Términos sobre ligamentos

Rotura parcial de ligamento / discontinuidad parcial de fibras: algunas fibras del ligamento están rotas pero el ligamento no está completamente seccionado. La gravedad depende del porcentaje afectado y de si el tobillo es clínicamente inestable. Muchas roturas parciales curan con fisioterapia sin necesidad de cirugía.

Rotura completa / discontinuidad completa: el ligamento está totalmente roto. No siempre requiere cirugía inmediata — depende de qué ligamento es, del tiempo de evolución y de si hay inestabilidad funcional. La decisión quirúrgica se toma con la exploración clínica, no solo con la imagen.

Engrosamiento ligamentoso / cicatriz ligamentosa: el ligamento se ha lesionado en algún momento previo y ha curado con más tejido del habitual. Indica lesión antigua, no necesariamente activa.

Términos sobre tendones

Tendinopatía / cambios degenerativos tendinosos: el tendón muestra señal alterada en la resonancia, lo que indica degeneración de sus fibras. No es lo mismo que una rotura: el tendón está deteriorado pero continuo. Puede tratarse con fisioterapia, PRP u ondas de choque según la evolución.

Rotura parcial / rotura intrasustancia del tendón: hay fibras rotas dentro del tendón. La proporción de fibras afectadas y la función residual del tendón determinan si es tratable de forma conservadora o si requiere intervención.

Peritendinitis / tenosinovitis: inflamación de la vaina que rodea el tendón, sin que el tendón en sí esté dañado. Generalmente responde bien al tratamiento conservador.

Términos técnicos de imagen que asustan sin motivo

Hiperintensidad en T2 / señal aumentada en T2: la zona aparece brillante en las imágenes de resonancia en secuencia T2. Casi siempre indica líquido o inflamación en esa zona — no es sinónimo de gravedad por sí solo.

Hipointensidad en T1: la zona aparece oscura en T1. En el hueso, generalmente acompaña al edema óseo. En el tendón, puede indicar degeneración o lesión.

Hallazgo incidental: algo que el radiólogo ve en la resonancia pero que no tiene relación directa con el motivo de la consulta. Por ejemplo, un quiste ganglionar pequeño que no duele. El informe lo describe porque el radiólogo debe ser completo, pero no implica que haya que actuar sobre ello.

Sin hallazgos significativos / estudio dentro de la normalidad: la resonancia no muestra lesiones que expliquen el dolor. Esto no significa que el dolor sea "imaginario" — significa que la resonancia no es la prueba adecuada para lo que tiene el paciente, o que la lesión es demasiado sutil para verse. La exploración clínica sigue siendo imprescindible.

Lo más importante: el informe solo, sin exploración, no decide nada

La resonancia es una herramienta diagnóstica extraordinaria, pero siempre complementaria a la exploración clínica. He visto resonancias con hallazgos llamativos en pacientes sin dolor, y resonancias "normales" en pacientes con lesiones reales que no se visualizan bien con esta técnica. El informe describe lo que hay, pero es el especialista quien decide si eso explica los síntomas, si requiere tratamiento y de qué tipo.

Preguntas frecuentes sobre los informes de resonancia de pie y tobillo

¿Qué significa edema óseo subcondral en una resonancia de tobillo?
Es una acumulación de líquido en el hueso justo debajo del cartílago articular, señal de inflamación o sobrecarga. Puede deberse a un traumatismo, microfractura o proceso degenerativo. Precisa valoración clínica para determinar la causa y el tratamiento.

¿Qué significa hipointensidad en T1 e hiperintensidad en T2 en el tobillo?
Son términos de señal en resonancia. La hipointensidad en T1 con hiperintensidad en T2 es el patrón típico del edema o la inflamación. No describe la gravedad por sí sola; hay que correlacionarlo con la localización y la clínica del paciente.

¿Qué significa rotura parcial de un ligamento en la resonancia?
Indica que el ligamento tiene fibras rotas pero no está completamente seccionado. No toda rotura parcial requiere cirugía; muchas se tratan con fisioterapia. La estabilidad clínica del tobillo es el dato que decide el tratamiento.

¿Qué son los cambios degenerativos en la resonancia de pie o tobillo?
Indican desgaste progresivo del cartílago o los tendones. No significan necesariamente que haya que operar. El grado del desgaste y los síntomas determinan el tratamiento.

¿Qué significa lesión osteocondral en la resonancia de tobillo?
Afectación del cartílago articular y el hueso que hay debajo. Las lesiones estables pueden tratarse conservadoramente. Las inestables o grandes suelen requerir artroscopia.

¿Dónde puede el Dr. Ballester explicar y valorar el informe de resonancia de pie o tobillo?
En la Clínica Creu Blanca de Barcelona y en el Hospital Universitari de Mataró. Acepta Adeslas, Sanitas, AXA, DKV y paciente privado.

¿Tienes un informe de resonancia de pie o tobillo que no entiendes y no sabes si lo que pone es grave?

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Gota en el pie: por qué ataca de noche y cómo diferenciarlo de otras causas de dolor en el dedo gordo

10/8/2026

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Gota · Dedo Gordo · Barcelona

Gota en el pie: por qué ataca de noche y cómo diferenciarlo de otras causas de dolor en el dedo gordo

Barcelona y Mataró — Dr. Manel Ballester, Especialista en Cirugía del Pie

Te despertas a las 3 de la madrugada con un dolor intensísimo en el dedo gordo. Está rojo, caliente, hinchado. Ni el roce de la sábana lo toleras. No te has golpeado nada. Es el primer ataque de gota de tu vida, y si no lo reconoces por lo que es, puedes estar semanas sin diagnóstico correcto.

La gota es una de las formas de artritis más antiguas y reconocidas de la historia, y una de las que más frecuentemente genera confusión diagnóstica cuando aparece en el pie. Como especialista en cirugía de pie y tobillo, la veo con cierta regularidad — no porque sea una patología quirúrgica en su fase aguda, sino porque muchos pacientes llegan a consulta después de que nadie haya identificado correctamente lo que tienen, o porque la gota crónica mal controlada acaba produciendo deformidades en el pie que sí requieren cirugía.

Qué es la gota y por qué afecta al dedo gordo

La gota es una enfermedad metabólica causada por el exceso de ácido úrico en sangre. Cuando los niveles superan la capacidad de disolución del organismo, el ácido úrico forma cristales de urato monosódico que se depositan en las articulaciones, provocando episodios de inflamación aguda extremadamente dolorosos.

La articulación más frecuentemente afectada es la primera metatarsofalángica — la del dedo gordo — en lo que los médicos llamamos podagra. La razón es anatómica y física: es la articulación más distal y fría del cuerpo, y los cristales de urato se forman y precipitan mejor a temperaturas bajas. Por eso los ataques son más frecuentes de noche, cuando la temperatura corporal baja y la circulación en el pie disminuye.

Cómo reconocer un ataque de gota

El patrón del ataque de gota es muy característico:

  • Inicio brusco, generalmente nocturno — el paciente se despierta con el dolor
  • Dolor muy intenso, desproporcionado, que hace insoportable incluso el roce de la ropa de cama
  • El dedo gordo (o el tobillo, o la rodilla) está rojo, caliente e hinchado — signos inflamatorios evidentes
  • Sin traumatismo previo que lo justifique
  • El episodio dura entre 3 y 10 días y luego desaparece solo, incluso sin tratamiento — aunque puede volver

El diagnóstico se confirma con un análisis de sangre que muestre hiperuricemia (ácido úrico elevado) y con la respuesta rápida a colchicina o antiinflamatorios. En casos dudosos, la punción articular con visualización de cristales bajo microscopio es definitiva.

Cómo diferenciarlo de otras causas de dolor en el dedo gordo

El dedo gordo puede doler por varios motivos, y la forma de distinguirlos es clave para no tratar en vano:

  • Sesamoiditis: dolor plantar bajo el dedo gordo, empeora al cargar peso, no hay enrojecimiento ni calor, no aparece de noche en reposo
  • Hallux rigidus: dolor al doblar el dedo hacia arriba, con limitación progresiva de la movilidad, sin episodios agudos ni signos inflamatorios intensos
  • Hallux valgus doloroso: el dolor es en la prominencia ósea interna, con el pie en calzado, no en reposo nocturno
  • Artritis séptica: también produce calor, enrojecimiento e inflamación, pero suele acompañarse de fiebre y el paciente tiene aspecto de enfermo sistémico — es una urgencia
  • Gota: inicio brusco nocturno, calor y enrojecimiento intensos, resolución espontánea en días, antecedentes de hiperuricemia o ataques previos

Tratamiento del ataque agudo

En la fase aguda, el objetivo es reducir la inflamación lo antes posible. Las opciones son:

  • Colchicina — muy efectiva si se toma en las primeras horas del ataque
  • Antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, naproxeno, indometacina) en dosis plenas
  • Corticoides orales — cuando los anteriores están contraindicados (insuficiencia renal, anticoagulación)
  • Reposo del pie y frío local

Importante: no iniciar el tratamiento hipouricemiante (alopurinol) durante el ataque agudo — puede prolongarlo. El alopurinol se introduce una vez resuelto el episodio, y su objetivo es prevenir futuros ataques y las complicaciones crónicas.

Cuándo interviene el cirujano de pie

La gota en su fase aguda no es quirúrgica — la maneja el médico de cabecera, el internista o el reumatólogo. Pero hay situaciones en que el especialista en pie y tobillo entra en escena:

  • Tofos grandes que ulceran la piel, comprimen tendones o nervios, o producen deformidad visible del pie
  • Destrucción articular por gota crónica no controlada — en estos casos puede ser necesaria una artrodesis del dedo gordo
  • Diagnóstico diferencial cuando el cuadro no está claro y hay sospecha de otra patología quirúrgica (artritis séptica, lesión osteocondral)

Preguntas frecuentes sobre la gota en el pie

¿Cómo sé si el dolor en el dedo gordo es gota o es otra cosa?
La gota tiene un patrón muy reconocible: dolor brusco, generalmente nocturno, con inflamación intensa, enrojecimiento y calor en el dedo gordo, sin traumatismo previo. Si el dedo está caliente y rojo en reposo, la gota es la primera sospecha. Un análisis de ácido úrico y la respuesta al tratamiento confirman el diagnóstico.

¿La gota en el pie necesita cirugía?
En la fase aguda no. El ataque se trata con antiinflamatorios y colchicina. La cirugía puede estar indicada en casos de gota crónica con tofos grandes que compriman estructuras o produzcan destrucción articular importante.

¿Qué diferencia hay entre gota y sesamoiditis?
La sesamoiditis duele en la planta del pie al cargar peso, sin enrojecimiento ni calor. La gota produce dolor en la articulación del dedo gordo en reposo nocturno, con signos inflamatorios intensos. Son lesiones completamente distintas.

¿Qué alimentos desencadenan un ataque de gota en el pie?
Los más relacionados son las vísceras, carnes rojas, mariscos y el alcohol (especialmente la cerveza). Los refrescos azucarados con fructosa también elevan el ácido úrico.

¿La gota puede deformar el pie con el tiempo?
Sí, en casos crónicos mal controlados. Los depósitos de cristales (tofos) pueden erosionar el hueso y producir deformidades en el dedo gordo, el tobillo o el talón que en casos graves requieren cirugía.

¿Dónde valora el Dr. Ballester las consecuencias de la gota en el pie?
En la Clínica Creu Blanca de Barcelona y en el Hospital Universitari de Mataró. Acepta Adeslas, Sanitas, AXA, DKV y paciente privado.

¿Tienes episodios de dolor intenso y súbito en el dedo gordo o el tobillo, con enrojecimiento y calor?

Puede ser gota u otra patología inflamatoria del pie que merece diagnóstico preciso. Valoración en Barcelona y Mataró — Adeslas, Sanitas, AXA, DKV y paciente privado.

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Os trigonum: el hueso extra detrás del tobillo que duele al ponerse de puntillas

9/8/2026

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Os Trigonum · Tobillo Posterior · Barcelona

Os trigonum: el hueso extra detrás del tobillo que duele al ponerse de puntillas

Barcelona y Mataró — Dr. Manel Ballester, Especialista en Cirugía del Pie

Te duele detrás del tobillo cuando bajas escaleras, al ponerte de puntillas o cuando conduces apretando el freno. Una radiografía ha mostrado "un hueso extra" o "os trigonum". No es un tumor, no es una fractura: es una variante anatómica que en algunas personas genera un pinzamiento concreto y tratable.

El os trigonum es uno de los huesos accesorios más frecuentes del pie. Se forma cuando el extremo posterior del astrágalo — que normalmente se fusiona al resto del hueso durante el crecimiento — permanece como un fragmento óseo separado. Lo tienen entre el 7 y el 14% de las personas, y la mayoría nunca lo sabe porque nunca duele. El problema aparece cuando, en movimientos que llevan el tobillo en flexión plantar forzada (punta del pie hacia abajo), ese pequeño hueso queda comprimido entre el calcáneo y la tibia, generando el llamado síndrome del os trigonum o impingement posterior de tobillo.

Es una lesión especialmente frecuente en bailarines clásicos, futbolistas y corredores, pero también puede aparecer en personas sin perfil deportivo tras un traumatismo o simplemente por sobrecarga acumulada.

Síntomas: cómo reconocer el síndrome del os trigonum

El dolor del os trigonum es característico si se sabe buscar:

  • Dolor posterior al tobillo, entre el tendón de Aquiles y el maléolo externo, que se reproduce al forzar la flexión plantar del pie
  • Empeora especialmente al bajar escaleras, al ponerse de puntillas, al acelerar o frenar conduciendo, o en deportes con sprint o salto
  • En bailarines, aparece de forma característica al adoptar la posición en pointe
  • Puede acompañarse de una sensación de bloqueo o limitación al mover el tobillo en flexión plantar máxima
  • No suele producir dolor al caminar en llano ni en reposo — eso lo diferencia del dolor del tendón de Aquiles o de una tendinopatía insercional

Diagnóstico: radiografía y resonancia

La radiografía lateral del tobillo en posición neutra o en flexión plantar muestra el os trigonum con claridad — es el hueso accesorio más visible en una simple radiografía. Lo que ya no dice la radiografía es si ese os trigonum está generando el dolor o es un hallazgo casual. Ahí entra la exploración clínica: la reproducción del dolor al comprimir la zona posterior del tobillo con el pie en flexión plantar máxima (test del impingement posterior) es el dato más fiable.

La resonancia magnética completa el estudio cuando hay dudas: muestra el edema del os trigonum y de los tejidos blandos circundantes, y permite valorar si hay lesión asociada del tendón del flexor hallucis longus — que pasa justo por la ranura posterior del astrágalo y puede estar implicado en el dolor.

Tratamiento conservador

Cuando el síndrome del os trigonum es reciente o moderado, el tratamiento conservador tiene buenas posibilidades de resolver los síntomas:

  • Reposo relativo evitando los movimientos que reproducen el dolor (especialmente la flexión plantar forzada)
  • Antiinflamatorios orales o tópicos en la fase aguda
  • Infiltración ecoguiada con corticoide en la zona posterior del tobillo — muy efectiva para desinflamar rápidamente el os trigonum y la bursa perilesional
  • Fisioterapia para mejorar el control neuromuscular del tobillo y evitar los movimientos de riesgo

Cuándo operar y cómo

Si tras 3-6 meses de tratamiento conservador bien llevado el dolor persiste y limita la actividad, la cirugía es la opción más definitiva. Consiste en resecar el os trigonum — eliminando el factor mecánico que genera el pinzamiento. Puede hacerse de dos formas:

  • Vía endoscópica (artroscopia posterior de tobillo): con dos pequeñas incisiones detrás del tobillo, se accede al espacio posterior con óptica y herramientas de trabajo. Es la técnica que prefiero cuando es posible: menor agresión, cicatriz mínima, recuperación más rápida
  • Vía abierta: una incisión pequeña detrás del maléolo externo da acceso directo al os trigonum. Válida y eficaz cuando la anatomía local complica el acceso endoscópico

La intervención es ambulatoria. Con la técnica endoscópica, el paciente puede cargar el peso desde los primeros días y volver al deporte de impacto entre 6 y 10 semanas. Los resultados son muy buenos cuando el diagnóstico es correcto: la eliminación del os trigonum elimina el factor mecánico y el dolor desaparece en la gran mayoría de los casos.

Preguntas frecuentes sobre el os trigonum

¿Qué es el os trigonum y por qué duele?
El os trigonum es un pequeño hueso accesorio situado en la parte posterior del astrágalo, detrás del tobillo. Cuando se comprime repetidamente entre el calcáneo y la tibia al flexionar el pie hacia abajo, puede inflamarse y provocar dolor en el tobillo posterior, especialmente al ponerse de puntillas o bajar escaleras.

¿Cómo se sabe si el dolor detrás del tobillo es por el os trigonum o por el tendón de Aquiles?
El dolor del os trigonum es profundo y se reproduce claramente al forzar la flexión plantar (empujar el pie hacia abajo), no al caminar en llano. El dolor del tendón de Aquiles es más superficial y empeora con el esfuerzo. Una radiografía lateral del tobillo muestra el os trigonum con claridad.

¿El os trigonum necesita siempre cirugía?
No. Muchos pacientes con os trigonum son asintomáticos y no necesitan tratamiento. Cuando produce síntomas, el tratamiento conservador puede resolver el cuadro. La cirugía se indica solo cuando los síntomas persisten más de 3-6 meses a pesar del tratamiento correcto.

¿Cómo se opera el os trigonum?
La resección del os trigonum puede hacerse por vía artroscópica (endoscopia de tobillo posterior) o mediante una pequeña incisión abierta. La vía endoscópica permite una recuperación más rápida con menor cicatriz. La intervención es ambulatoria y el paciente puede cargar el peso a los pocos días.

¿Cuánto tarda la recuperación tras operar el os trigonum?
Con la técnica endoscópica, carga progresiva desde la primera semana, vuelta al calzado normal entre 2-3 semanas, y reincorporación al deporte de impacto entre 6 y 10 semanas.

¿Dónde opera el Dr. Ballester el os trigonum?
En la Clínica Creu Blanca de Barcelona y en el Hospital Universitari de Mataró. Acepta Adeslas, Sanitas, AXA, DKV y paciente privado.

¿Te duele detrás del tobillo al ponerte de puntillas y te han encontrado un "hueso extra" en la radiografía?

El síndrome del os trigonum tiene tratamiento preciso. Valoración con radiografía y resonancia. Barcelona y Mataró — Adeslas, Sanitas, AXA, DKV y paciente privado.

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    Dr M Ballester

    Traumatólogo especialista en pie y tobillo y Sport Medicine.
    Barcelona, España.


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