La recuperación de la fractura de calcáneo puede ser larga, se recomienda un tratamiento específico para cada tipo de fractura. En muchas ocasiones la cirugía permite una mejor recuperación.La fractura de calcáneo es una fractura poco frecuente en el pie y tobillo pero que puede dejar unas graves complicaciones si no es tratada de forma adecuada. Se produce normalmente tras una caída con contusión directa sobre el talón. El hueso calcáneo es una parte fundamental en la marcha de la persona. El hueso calcáneo se situa en la zona del talón del pie, es el hueso fundamental para la macha donde se inserta el tendón de Aquiles y la fascia plantar que son causa de dolor como la tendinitis de Aquiles o la Fascitis plantar. La superficie articular del calcaneo está formada por 3 articulaciones que permiten la movilidad con el astrágalo. Causas y diagnóstico de la fractura de calcáneo. La causa principal de la fractura de calcáneo es la caída de altura sobre el talón. Se produce principalmente en accidentes laborales o en accidentes deportivos. En muchas ocasiones se puede producir una fractura de los dos calcáneos. En ocasiones poco frecuentes, la fractura de calcáneo se puede producir por una caída de baja altura, sobretodo en pacientes que tiene un cierto grado de osteoporosis. El diagnóstico inicial es clínico, se aprecia un importante dolor en la zona del talón y del tobillo con hinchazón. La radiografía simple nos dará en la gran mayoría de casos el diagnóstico de la fractura de calcáneo. Una vez se tiene el diagnóstico de fractura de calcáneo, es necesario realizar un TAC para valorar bien el tipo de fractura. El TAC permite visualizar y estudiar la fractura de calcáneo en los 3 planos del espacio. La clasificación de Sanders para la fractura de calcáneo, es la más usada y en muchos casos determinará el tratamiento a seguir. Existen 4 tipos de fractura del tipo I al IV, de menos a más gravedad. Tratamiento de la fractura de calcáneo. El tratamiento de las fractura de calcáneo es controvertido, los diferentes estudios realizado llegan a conclusiones diversas. Las recomendaciones actuales son las siguientes: Se recomienda un tratamiento conservador mediante descarga y el uso de un walker en el caso de fracturas no desplazadas y en fracturas desplazadas en el caso de pacientes mayores o con baja demanda. En el caso de fractura de calcaneo desplazada se recomienda realizar un tratamiento quirúrgico con una reducción de la fractura y una osteosíntesis. Existen múltples formas para realizar la síntesis, mediante tornillos percutaneos o mediante placas. Los resultados dependen si se consigue realizar una reducción de la superficie articular de la fractura de calcáneo. Complicaciones tras una fractura de calcáneo
Las complicaciones tras una fractura de calcáneo pueden ser múltiples. Se clasifican en complicaciones agudas y complicaciones tardías. A nivel de las complicaciones agudas en fractura de calcáneo se encuentran los problemas cutáneos derivados de la propia fractura o de la cirugía. La piel en la zona lateral del talón tiene una irrigación arterial en algunas zonas un poco limitada y se pueden producir necrosis que pueden precisar un tratamiento específico mediante terapia de vacío. Las complicaciones tardías de la fractura de calcáneo son producidas por la afectación de la articulación subastragalina y por la posición que queda el hueso calcáneo tras la fractura. En todas ellas la persona explica dolor en la zona de talon o tobillo. Como complicaciones se pueden producir la artrosis subastragalina, la tendinditis de los peroneos, la artrosis de tobillo y la fascitis plantar. Cada complicación tras una fractura de calcáneo precisará de un tratamiento adecuado. Recuperación de la fractura de calcáneo. Uno de los aspectos claves en la recuperación de la fractura de calcáneo es realizar una buena recuperación de la misma. Los estudios han demostrado que una movilización temprana del pie y tobillo es clave para que la recuperación sea más rápida. Existen muchas pautas postoperatorias de la fractura de calcáneo y poca evidencia en saber cual es la mejor. De forma general se recomienda un tiempo de un unos 2 meses si carga de la extremidad pero se ha visto que en cirugías donde la estabilidad es buena se puede empezar la carga a las 6 semanas. Se recomienda el uso de una bota tipo walker a partir de las 2 o 3 semanas y el inicio de la movilidad del pie y tobillo para disminuir la rigidez. Es importante a partir de los 2 meses seguir unas buenas pautas para la mejora de la movilidad, la musculatura el equilibrio y la propiocepción. Recuperación de la fractura de calcáneo mediante el programa de rápida recuperación Phisioactiva. Mediante este programa de recuperacion acelerada podrás hacer la recuperación en tu casa y tener unos resultados funcionales mucho mejores Aquí tienes el link para conocer el programa de recuperación de fractura de calcáneo. LINK PROGRAMA RECUPERACION
232 Comentarios
Talón · Espolon · Fascitis · Barcelona
Espolon calcáneo: mitos y realidades sobre la cirugía para eliminar “el hueso”Barcelona y Mataró — Dr. Manel Ballester, Especialista en Cirugía del Pie Te han dicho que tienes un espolon y que eso es lo que te duele. Que hay que quitar el hueso. Que si no te lo quitan no mejorarás. La mayor parte de eso es incorrecto. Aquí te explicamos la realidad. El espolon calcáneo es uno de los diagnósticos que más confusión genera en los pacientes. El médico pide una radiografía del talón, aparece una prominencia ósea en la parte inferior del calcáneo, y el paciente sale de la consulta convencido de que ese “hueso que le ha salido” es la causa de todo su dolor y que hay que extirparlo quirúrgicamente. El problema es que esa lógica —aparentemente razonable— es incorrecta en la mayor parte de los casos. Y llevar al paciente al quirófano para quitar el espolon sin tratar la causa real del dolor es una cirugía que frecuentemente no resuelve el problema. El espolon calcáneo no es la causa del dolor: es la consecuenciaEl espolon aparece como respuesta a la tracción crónica de la fascia plantar sobre el calcáneo. La causa del dolor es la fascitis plantar —la inflamación de la fascia—, no el hueso. Mito 1: “El espolon calcáneo es lo que me duele”La realidad. El espolon calcáneo es un depósito de calcio que se forma en la inserción de la fascia plantar en el calcáneo como respuesta a la tracción repetitiva. Es una adaptación del hueso al estrés mecánico continuado. No es un tumor, no es maligno y en la inmensa mayoría de los casos no produce dolor por sí mismo. La prueba más clara: muchas personas tienen espolon calcáneo claramente visible en la radiografía y nunca han tenido dolor en el talón en su vida. Y muchas personas con dolor intenso de talón no tienen espolon. La correlación entre el tamaño del espolon y la intensidad del dolor es prácticamente nula. Lo que duele es la fascitis plantar: la inflamación y degeneración de las fibras de colágeno en la inserción de la fascia en el calcáneo. Eso es lo que genera el dolor matutino al dar los primeros pasos, el dolor tras el reposo y el dolor al final del día después de mucho tiempo de pie. El espolon es un hallazgo radiográfico que aparece en ese mismo sitio, pero no es el responsable del dolor. Mito 2: “Hay que operar para quitarle el hueso”La realidad. El tratamiento va dirigido a la fascitis plantar, no al espolon. Y el tratamiento de la fascitis plantar empieza por medidas conservadoras que en la mayoría de los casos son suficientes: estiramientos específicos de la fascia y del gemélo, plantillas ortopédicas o taloneras de descarga, férulas nocturnas, modificación del calzado y, si es necesario, infiltraciones guiadas por ecografía u ondas de choque. Con un protocolo conservador bien realizado, más del 80% de los pacientes mejoran sin necesitar cirugía. El tiempo de recuperación puede ser largo —entre 3 y 12 meses— pero la mayoría de los casos se resuelven sin pasar por el quirófano. Cuando la cirugía sí está indicada —en fascitis crónica resistente a todo tratamiento conservador durante más de 6–12 meses— la técnica habitual no es la extirpación del espolon sino la fasciotomía percutánea: una liberación de la tensión de la fascia en su inserción calcánea a través de una incisión de menos de 1 cm. El espolon queda en su sitio. Y el dolor desaparece igualmente. Mito 3: “Si quito el espolon, el dolor desaparecerá”La realidad. Operar el espolon sin liberar la fascia no resuelve el dolor en la mayoría de los casos. El espolon no comprime nada, no pellizca ninguna estructura y no causa ningún daño mecánico directo. Extirparlo sin tratar la fascitis subyacente es como cortar el termómetro porque marca fiebre. Hay casos en los que el espolon sí puede contribuir al dolor de forma directa —especialmente cuando es muy prominente y comprime estructuras blandas adyacentes— pero son la excepción, no la regla. Y en esos casos, la decisión quirúrgica debe tomarse con toda la información clínica, no solo con la imagen radiológica. Llevas meses con dolor en el talón y te han dicho que tienes espolon? El Dr. Ballester valora tu caso en Barcelona o Mataró y te explica exactamente qué está causando tu dolor y cuál es el tratamiento correcto. Pedir valoración → Mito 4: “Si aparece en la radiografía, es grave”La realidad. El espolon calcáneo es un hallazgo muy frecuente en las radiografías de pie. Se calcula que está presente en torno al 10–15% de la población general adulta, y en muchos casos es un hallazgo incidental en una radiografía pedida por otro motivo. Su presencia en la imagen no indica gravedad, no predice la intensidad del dolor y no obliga a ninguna intervención si el paciente no tiene síntomas. Cuándo sí está indicada la cirugíaLa cirugía de la fascitis plantar —no del espolon— está indicada cuando: — El dolor ha persistido durante más de 6–12 meses sin mejorar La técnica quirúrgica de elección es la fasciotomía percutánea: una incisión de menos de 1 cm en el talón que libera la tensión de la fascia en su inserción calcánea. La intervención es ambulatoria, con anestesia local, y el paciente puede caminar el mismo día. La recuperación es muy rápida comparada con las técnicas abiertas anteriores. Antes de indicar la cirugía, es fundamental descartar que el dolor en el talón no sea en realidad una compresión del nervio de Baxter, que puede confundirse con la fascitis plantar en hasta el 20% de los casos y que requiere un tratamiento completamente diferente. El tratamiento correcto según la faseFase 1 — Tratamiento conservador (primeros 3–6 meses). Estiramientos específicos de la fascia plantar y del gemélo (5 minutos, 3–4 veces al día), plantillas ortopédicas o taloneras de descarga, cambio de calzado por uno con buena amortiguación, férulas nocturnas y modificación de la actividad física de impacto. Fase 2 — Tratamientos intervencionistas (si el conservador falla). Infiltraciones guiadas por ecografía (corticoide, PRP o ácido hialurónico), ondas de choque focales o radiofrecuencia. Cada una tiene sus indicaciones según el grado y el tiempo de evolución. Fase 3 — Cirugía (si todo lo anterior ha fallado). Fasciotomía percutánea con o sin liberación del nervio de Baxter si hay compresión nerviosa asociada. Ambulatoria, carga inmediata, recuperación muy rápida. Preguntas frecuentes¿El espolon calcáneo es lo que causa el dolor de talón? ¿Hay que operar el espolon para que deje de doler? ¿Puede tener espolon calcáneo sin dolor? ¿Cuándo está indicada la cirugía del espolon? ¿Dónde trata el Dr. Ballester el espolon calcáneo en Barcelona? El espolon no es el problema. La fascitis plantar sí. Y tiene solución.Si llevas meses con dolor en el talón y te han dicho que tienes espolon, una valoración especializada puede darte un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento correcto, empezando por lo conservador. Dr. Manel Ballester — Especialista en Cirugía del Pie · Barcelona y Mataró Pedir primera visita
Juanetes · Recuperación · Barcelona
Cirugía de Hallux Valgus: ¿cuánto tiempo tardaré en volver a caminar con normalidad?Barcelona y Mataró — Dr. Manel Ballester, Especialista en Cirugía del Pie El miedo a la recuperación es la razón por la que muchas personas retrasan años la operación de juanetes. Aquí tienes los plazos reales, semana a semana, sin eufemismos ni promesas poco realistas. “¿Cuánto tiempo necesito de baja?” “¿Cuándo podré ponerme zapatos?” “¿Podré ir a la boda de mi hija en tres meses?” Estas son las preguntas que más se repiten en consulta antes de decidirse a operar. Y son legítimas: el miedo a la recuperación es la principal barrera que frena a muchos pacientes que llevan años con dolor. La buena noticia es que con las técnicas percutáneas modernas, la recuperación es mucho más llevadera de lo que la mayoría imagina. La noticia que conviene saber de antemano: hay un proceso biológico de consolidación ósea que no puede acelerarse, y la hinchazón puede prolongarse más de lo esperado. Quién lo sabe antes no se alarma después. La clave de una buena recuperación no es ir rápidoEs ir al ritmo correcto. Los pacientes que respetan los plazos y hacen los ejercicios de movilización son los que tienen mejores resultados. Los que intentan acelerar son los que tienen complicaciones. Semana a semana: qué puedes esperarDía 0 — el día de la operación. La cirugía es ambulatoria: llegas por la mañana y te vas a casa por la tarde. Con las técnicas percutáneas, el paciente sale del quirófano caminando con zapato postquirúrgico de suela rígida desde el primer día. No se necesitan muletas. El pie va vendado y no debe mojarse. Primera semana — caminar permitido, movilidad del dedo fundamental. Caminar está permitido desde el primer día con el zapato postquirúrgico, con la lógica moderación de los primeros días. Tan importante como el reposo relativo es iniciar cuanto antes los ejercicios de movilización del primer dedo: flexionar y extender el dedo activamente ayuda a prevenir la rigidez articular y mejora el resultado funcional a largo plazo. El vendaje no se moja bajo ninguna circunstancia. Semanas 1 a 2 — primera cura y primera radiografía. Entre la primera y la segunda semana se realiza la primera cura postoperatoria, donde se revisa la cicatrización de las incisiones y se cambia el vendaje. En esta misma visita se realiza la primera radiografía de control para verificar la posición de la osteotomía y la fijación. Los ejercicios de movilización del dedo continúan y se progresa en la deambulación. Semanas 3 a 6 — abandono del zapato postquirúrgico. A partir de las 3–6 semanas, en función de la evolución de cada paciente, se abandona el zapato postquirúrgico de suela rígida y se pasa a un zapato ancho y cómodo, tipo Crocs o deportivo amplio. El pie todavía está hinchado —es normal y esperado— y necesita espacio. Durante esta fase se intensifica la movilización del dedo y se retoman actividades cotidianas con mayor normalidad. Trabajo de oficina o sedentario puede hacerse desde la primera semana; trabajo de pie o dinámico a partir de las 3–6 semanas. Semanas 6 a 12 — calzado normal y deporte de bajo impacto. Entre las 6 y 12 semanas la mayoría de los pacientes progresa a calzado deportivo o normal ancho. La hinchazón va cediendo aunque puede seguir siendo visible al final del día. En esta fase pueden retomarse deportes de bajo impacto como la natación y la bicicleta estática. Meses 3 a 6 — resultado definitivo y vuelta al deporte. La mayoría de los pacientes hacen vida completamente normal a los 3 meses. El running suave puede iniciarse entre los 3 y 4 meses. Los deportes de impacto, saltos y cambios de dirección requieren entre 4 y 6 meses. Los zapatos de tacón y el calzado estrecho deben evitarse al menos 6 meses. La recuperación completa y el resultado estético definitivo se ven entre los 3 y 6 meses. ¿Tienes juanetes y quieres saber cuándo sería el mejor momento para operarte? El Dr. Ballester valora tu caso en Barcelona o Mataró y planifica el tratamiento adaptándolo a tu actividad y compromisos. Pedir valoración → Lo que nadie te dice antes de operarteLa hinchazón dura más de lo que esperas. Es el aspecto que más sorprende a los pacientes. A los 3 meses el pie se ve muy bien y funciona bien, pero puede seguir hinchándose al final del día hasta los 3–6 meses, especialmente tras estar mucho tiempo de pie. No es una complicación: es la respuesta biológica normal del hueso y los tejidos al proceso de remodelación. La movilización precoz del dedo es parte del tratamiento. No es optativa. Empezar a mover el primer dedo desde los primeros días tras la cirugía marca la diferencia entre una articulación que recupera toda su movilidad y una que queda rígida. Los ejercicios de flexoextensión del dedo, indicados por el cirujano desde la primera semana, son tan importantes como el reposo. El resultado estético definitivo tarda en verse. A las 6 semanas el pie se ve operado. A los 3 meses se ve bien. Entre los 3 y 6 meses se ve como se verá definitivamente. Paciencia con el proceso. El dolor postoperatorio es manejable. Una de las mayores sorpresas de los pacientes operados con técnica percutánea es que el dolor es bastante menor de lo esperado. La mayoría lo controla con analgesia oral. Los primeros 2–3 días son los peores; a partir de ahí mejora progresivamente. La época del año importa. Los meses de calor aumentan la inflamación y hacen más incómodo llevar el zapato postquirúrgico. Muchos pacientes eligen operarse entre octubre y marzo para que los primeros meses de recuperación coincidan con el invierno. Resumen de plazos por actividadCarga con zapato postquirúrgico: desde el día 0 Preguntas frecuentes¿Puedo caminar el mismo día de la operación de juanetes? ¿Cuándo puedo mojar el pie? ¿Cuándo abandono el zapato postquirúrgico? ¿Cuánto dura la hinchazón? ¿Cuándo puedo volver al deporte? ¿Puedo operarme los dos pies a la vez? ¿Dónde opera el Dr. Ballester los juanetes en Barcelona? La recuperación de los juanetes es más llevadera de lo que imaginas. El primer paso es saber exactamente qué te espera.En consulta valoramos tu grado de deformidad, te explicamos qué técnica es la más adecuada y planificamos la operación adaptándola a tu vida, tu trabajo y tus compromisos. Dr. Manel Ballester — Especialista en Cirugía del Pie · Barcelona y Mataró Pedir primera visita
Tobillo · Inestabilidad · Barcelona
Inestabilidad de tobillo: ¿por qué se me dobla el pie constantemente y cómo frenarlo?Barcelona y Mataró — Dr. Manel Ballester, Especialista en Cirugía del Pie Te tuerces el tobillo bajando un bordillo. Caminar por la playa o por terreno irregular te genera ansiedad. Has dejado de correr porque no confías en tu pie. Si esto te suena familiar, tienes un problema que tiene nombre y solución. Empezó con un esguince. Quizás dos. Reposaste unos días, pusiste hielo, y con el tiempo la hinchazón desapareció. Pero el tobillo nunca volvió a ser igual. Ahora se te dobla ante el menor desnivel —un adoquín, una alfombra, el borde de la acera— y has aprendido a mirar donde pisas en todo momento. Llevas tobillera para hacer deporte. O has dejado de hacerlo directamente. Lo que describes tiene un nombre clínico: inestabilidad crónica de tobillo. Y no es simplemente un tobillo “débil” que hay que aceptar. Es una consecuencia de ligamentos que no cicatrizaron correctamente y que ya no hacen su trabajo de anclar el tobillo. Y tiene tratamiento. El 20% de los esguinces de tobillo dejan secuelas crónicasEn el 80% de los casos los ligamentos cicatrizan bien y el paciente recupera la función completa. En el 20% restante quedan laxos, ya no frenan la inversión del pie con eficacia y el tobillo empieza a ceder de forma recurrente. ¿Por qué los ligamentos no cicatrizan bien tras un esguince?El ligamento más afectado en la inestabilidad crónica de tobillo es el ligamento peroneoastragalino anterior (LPAA), el primero en romperse en un esguince por inversión. Es también el más débil del complejo lateral. Cuando se rompe, puede cicatrizar en una posición alargada y laxa en lugar de recuperar su longitud y tensión originales. El resultado es un ligamento que existe anatomicamente pero ya no ejerce su función de freno. Esto ocurre con más frecuencia cuando: — El esguince no se trató correctamente en la fase aguda (sin rehabilitación específica) Con el tiempo, los esguinces se van haciendo cada vez más frecuentes y con mecanismos más banales. Lo que antes requeria una caída o un accidente deportivo, ahora ocurre bajando un escalón. Es el círculo vicioso de la inestabilidad crónica. Las consecuencias a largo plazo que nadie te cuentaLa inestabilidad crónica de tobillo no es solo un problema de comodidad o de rendimiento deportivo. Cada esguince, aunque parezca menor, genera microlesiones en el cartílago articular del tobillo. Con los años, esa degradación acumulada puede derivar en artrosis de tobillo precoz, que es mucho más difícil de tratar que la inestabilidad original. Además, cada episodio de esguince puede asociarse a lesiones intraarticulares que pasan desapercibidas: fragmentos de cartílago del astrágalo, tejido fibroso que se forma en la articulación y genera dolor de tipo pinzamiento, o lesiones de los tendones peroneos que pasan por detrás del maléolo externo. Estas lesiones asociadas son frecuentes y contribuyen al dolor crónico que acompaña a la inestabilidad. Por eso no tiene sentido “convivir” con una inestabilidad crónica indefinidamente. Cuanto más tiempo pasa sin tratarse, más daño acumula el interior del tobillo. ¿Tu tobillo se dobla constantemente y has dejado de confiar en él? El Dr. Ballester valora tu caso en Barcelona o Mataró con exploración específica y resonancia, y te explica qué opciones tienes. Pedir valoración → Cómo se diagnostica: más allá de la resonanciaEl diagnóstico de la inestabilidad crónica de tobillo es fundamentalmente clínico. En la exploración física el cirujano realiza maniobras específicas que reproducen la inestabilidad: el cajón anterior del tobillo (que evalúa la laxitud del LPAA) y la inclinación en varo (que evalúa el ligamento peroneocalcáneo). Si el tobillo se mueve más de lo normal y reproduce la sensación de inestabilidad que describe el paciente, el diagnóstico está hecho. La resonancia magnética es muy útil para valorar el estado de los ligamentos, detectar lesiones del cartílago del astrágalo asociadas y descartar otras causas de dolor crónico de tobillo. Pero la resonancia tiene limitaciones: puede mostrar un ligamento “presente” aunque este funcione mal por estar laxo. Por eso la exploración clínica sigue siendo imprescindible y no puede sustituirse por la imagen. Tratamiento: pasos antes de llegar a la cirugíaFisioterapia y propiocepción. El primer tratamiento de la inestabilidad crónica de tobillo es siempre conservador. Los músculos que rodean el tobillo —especialmente los tendones peroneos— pueden compensar parcialmente la falta de estabilidad ligamentaria si están bien entrenados. Un programa de fisioterapia específica con ejercicios de fortalecimiento excéntrico de peroneos, trabajo propioceptivo sobre superficies inestables y reeducación de la marcha es el pilar del tratamiento conservador. En casos leves o moderados, puede ser suficiente para recuperar la confianza en el tobillo y volver al deporte. Tobillera funcional. Durante la práctica deportiva, el uso de una tobillera semirrígida funcional reduce el riesgo de nuevos esguinces. No “cura” la inestabilidad, pero protege el tobillo mientras se trabaja la musculatura. El objetivo es que con el tiempo el tobillo pueda prescindir de ella. ¿Cuándo se indica la cirugía? Cuando el tratamiento conservador completo (mínimo 3–6 meses de fisioterapia bien realizada) no ha conseguido estabilizar el tobillo y el paciente sigue sufriendo esguinces repetidos, tiene limitación para el deporte o para actividades cotidianas, o la laxitud es severa en la exploración. También cuando hay lesiones intraarticulares asociadas (cartílago, cuerpos libres, pinzamiento) que deben tratarse en el mismo acto quirúrgico. La cirugía: reparación artroscópica del ligamentoLa técnica estándar actual para la inestabilidad crónica de tobillo es la reparación artroscópica del ligamento peroneoastragalino anterior (técnica de Broström-Gould artroscópica). A través de dos o tres portales de 4–5 mm, se reinsertan los restos del ligamento en su punto de origen en el peróne mediante anclas de sutura, recuperando la longitud y tensión originales. La gran ventaja de la técnica artroscópica frente a la cirugía abierta es que en el mismo acto quirúrgico se puede explorar todo el interior del tobillo y tratar las lesiones asociadas: limpiar el tejido fibroso que causa pinzamiento, reparar lesiones del cartílago del astrágalo, extraer cuerpos libres o tratar la vaina de los tendones peroneos. Esto es importante porque estas lesiones asociadas son frecuentes y contribuyen significativamente al dolor crónico. Los resultados de la reparación ligamentaria son muy buenos: entre el 80 y el 95% de los pacientes recuperan la estabilidad completa y pueden volver al deporte. La recuperación incluye inmovilización con bota durante 4–6 semanas, seguida de fisioterapia específica. La vuelta al deporte de impacto se produce entre los 4 y los 6 meses. Preguntas frecuentes¿Por qué se me dobla el tobillo constantemente? ¿La inestabilidad de tobillo tiene solución sin operar? ¿Si no me opero, ¿qué pasa con el tiempo? ¿Cuándo hay que operar la inestabilidad de tobillo? ¿En qué consiste la cirugía? ¿Cuándo puedo volver al deporte tras la cirugía? ¿Dónde trata el Dr. Ballester la inestabilidad de tobillo en Barcelona? Un tobillo que se dobla constantemente no es algo que haya que aceptar. Es algo que tiene solución.Si llevas meses o años limitado por la inestabilidad de tobillo, una valoración especializada puede decirte exactamente qué está fallando y cuál es el camino más adecuado para recuperar la confianza en tu pie. Dr. Manel Ballester — Especialista en Cirugía del Pie · Barcelona y Mataró Pedir primera visitaDedo gordo del pie rígido (Hallux Rigidus): ¿limpieza articular o fijación? Guía para decidir1/2/2026
Hallux Rigidus · Dedo gordo · Barcelona
Dedo gordo del pie rígido (Hallux Rigidus): ¿limpieza articular o fijación? Guía para decidirBarcelona y Mataró — Dr. Manel Ballester, Especialista en Cirugía del Pie Te duele el dedo gordo al caminar, al subir escaleras, al ponerte de puntillas. Cada vez dobla menos. Si esto te suena, probablemente tengas un hallux rigidus. La decisión quirúrgica clave es si todavía tienes cartílago o no. El hallux rigidus es la artrosis del primer dedo del pie: el cartílago de la articulación metatarsofalángica se desgasta, aparecen picos de loro óseos que bloquean el movimiento y el dedo pierde progresivamente su capacidad de doblarse. Es la segunda causa más frecuente de dolor en el pie, por detrás del juanete, y afecta más a hombres que a mujeres —al contrario que el hallux valgus. El paciente suele llegar a consulta cuando ya lleva meses o años con dolor al caminar, especialmente al subir escaleras, al correr, al bajar pendientes o al usar calzado plano y flexible. El dedo ya no dobla como antes. Y hay una protuberancia ósea visible en el dorso del pie, en la base del primer dedo, que roza con el calzado. Cuando el tratamiento conservador ha fallado, la pregunta es: ¿limpieza articular o fusión? La respuesta depende fundamentalmente de una cosa: cuánto cartílago le queda a la articulación. La clave de la decisión quirúrgica es el grado de desgaste articularSi todavía hay cartílago funcional, tiene sentido limpiar y preservar la articulación. Si el cartílago está muy deteriorado, la única solución duradera es la artrodesis. Los grados del hallux rigidus: cómo saber en qué punto estásEl hallux rigidus se clasifica habitualmente en cuatro grados según el estado del cartílago y los cambios radiográficos. Esta clasificación es la que determina qué tratamiento quirúrgico tiene indicación en cada caso. Grado I — Hallux limitus. Fase inicial. El cartílago está mayoritariamente conservado pero ya hay algo de rigidez y dolor al forzar la dorsiflexión del dedo. En la radiografía hay cambios mínimos: algún osteofito pequeño en el dorso del metatarsiano. En este grado el tratamiento conservador suele ser efectivo. Grado II — Hallux rigidus moderado. El cartílago está parcialmente afectado. La rigidez es más marcada y el dolor aparece con actividades habituales. Los osteofitos son claramente visibles en la radiografía. Es el grado en que la queilectomía obtiene mejores resultados: todavía hay suficiente cartílago para que la limpieza articular mejore la situación de forma duradera. Grado III — Hallux rigidus avanzado. Pérdida significativa del cartílago. El espacio articular está muy reducido en la radiografía. El dolor es constante y limita actividades cotidianas. La queilectomía sigue siendo una opción en algunos casos seleccionados, pero la artrodesis empieza a ser la indicación más sólida, especialmente en pacientes jóvenes y activos. Grado IV — Hallux rigidus severo. Cartílago prácticamente destruido. Hueso contra hueso. Rigidez casi completa y dolor intenso. La artrodesis metatarsofalángica es la única opción quirúrgica con resultados predecibles y duraderos. La queilectomía: limpiar para conservar el movimientoLa queilectomía es la limpieza articular del hallux rigidus. A través de una incisión dorsal, se eliminan los osteofitos que bloquean la dorsiflexión del dedo, se extirpan los cuerpos libres intraarticulares si los hay, y se desbride la articulación. En muchos casos puede realizarse de forma artroscópica o percutánea, con incisiones mínimas y recuperación más rápida. Qué consigue la queilectomía. Aumenta el rango de dorsiflexión del dedo, reduce el dolor mecánico por impingement de los osteofitos y mejora la marcha. No detiene la artrosis —el desgaste del cartílago continúa con el tiempo— pero en grados II y moderados puede dar varios años de alivio antes de necesitar una artrodesis. Recuperación. El paciente puede caminar con zapato postquirúrgico desde el primer día. En las técnicas percutáneas la vuelta al calzado normal es en 2–3 semanas. En cirugía abierta, unas 4–6 semanas. La vuelta al deporte de impacto se produce en torno a los 2–3 meses. Limitación importante. La queilectomía no funciona bien en grados avanzados con cartílago muy deteriorado. Si se realiza en ese contexto, el alivio es parcial y temporal. Por eso la selección correcta del candidato es fundamental. ¿Tienes el dedo gordo rígido y doloroso y no sabes en qué grado estás? El Dr. Ballester valora tu caso con radiografías en carga en Barcelona o Mataró y te explica qué opción quirúrgica es la más adecuada. Pedir valoración → La artrodesis metatarsofalángica: fusionar para eliminar el dolorLa artrodesis del primer dedo consiste en eliminar el cartílago restante y fusionar el metatarsiano con la falange en una posición funcional mediante tornillos o placa de titanio. La articulación deja de moverse, pero también deja de doler. Qué consigue la artrodesis. Elimina el dolor de forma definitiva. Es la intervención con mayor tasa de satisfacción en grados avanzados. La posición de fusión se fija en ligera dorsiflexión y abducción, que es la posición funcional para la marcha: el paciente puede caminar con normalidad, subir escaleras, hacer deporte de bajo impacto y usar la mayoría de los tipos de calzado. Lo que el paciente pierde. La flexo-extensión del primer dedo. Eso tiene consecuencias prácticas: los tacones altos son más difíciles de usar, y algunos movimientos deportivos como los cambios de dirección rápidos pueden sentirse más limitados. Sin embargo, la inmensa mayoría de los pacientes operados consideran que la pérdida de movilidad del dedo es un precio aceptable a cambio de la eliminación del dolor. Recuperación. La artrodesis requiere más tiempo que la queilectomía. La consolidación ósea tarda entre 6 y 8 semanas. Durante ese período se usa zapato postquirúrgico o bota de descarga. La vuelta al calzado normal es en torno a las 6–8 semanas. La vuelta al deporte de bajo impacto, en torno a los 3 meses. La guía de decisión rápidaGrado I — hallux limitus: tratamiento conservador (plantillas rígidas, calzado adecuado, infiltraciones). Cirugía solo si falla el conservador. Preguntas frecuentes¿Qué es el hallux rigidus? ¿Qué es la queilectomía y cuándo está indicada? ¿Qué es la artrodesis del primer dedo y cuándo se indica? ¿Puedo caminar con normalidad después de una artrodesis del primer dedo? ¿Qué pasa si no me opero del hallux rigidus? ¿Dónde trata el Dr. Ballester el hallux rigidus en Barcelona? Limpiar o fusionar. La respuesta correcta depende de cuánto cartílago le queda a tu articulación.Una radiografía en carga del pie y una valoración específica del grado de desgaste articular permiten tomar esta decisión con criterio real. Ese es el primer paso. Dr. Manel Ballester — Especialista en Cirugía del Pie · Barcelona y Mataró Pedir primera visita |
Dr M BallesterTraumatólogo especialista en pie y tobillo y Sport Medicine. Archives
Abril 2026
Categories
Todo
|
Canal RSS